El BEMT marca un avance en la protección solar
Después de más de dos décadas sin incorporar un nuevo ingrediente de uso general en protectores solares, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó el BEMT, un filtro que especialistas consideran un avance importante para la prevención del cáncer de piel y el envejecimiento causado por el sol.
Dermatólogos destacan que este compuesto ofrece una protección más amplia y estable frente a la radiación ultravioleta, justo cuando los casos de melanoma continúan en aumento.
Conocido también como bemotrizinol o Tinosorb S, el BEMT ya se utiliza desde hace años en Europa, pero su llegada a Estados Unidos se retrasó porque la FDA regula los filtros solares como medicamentos de venta libre, lo que exige un proceso de evaluación más largo que en otras regiones.
La aprobación fue posible gracias a la SAFE Sunscreen Standards Act, una ley aprobada en noviembre de 2025 que modernizó el sistema de revisión y permitió incorporar evidencia obtenida en condiciones reales, además de los ensayos clínicos tradicionales.
Entre sus principales ventajas destaca la protección de amplio espectro, ya que bloquea tanto los rayos UVA como los UVB. Los primeros aceleran el envejecimiento de la piel y también favorecen el desarrollo de cáncer, mientras que los segundos provocan quemaduras solares y aumentan el riesgo de tumores cutáneos.
Otro beneficio es su alta fotostabilidad. A diferencia de la avobenzona, uno de los pocos filtros UVA aprobados previamente en Estados Unidos, el BEMT mantiene su eficacia incluso después de exponerse durante varias horas a la luz solar.
Los especialistas explican que el BEMT prácticamente no deja la capa blanquecina característica de algunos protectores minerales elaborados con óxido de zinc o dióxido de titanio, lo que mejora su apariencia sobre la piel y puede favorecer un uso más constante.
Además, los estudios disponibles indican que presenta una absorción muy baja. En lugar de penetrar de forma significativa en el organismo, permanece principalmente sobre la superficie cutánea, una característica que ha despertado interés entre dermatólogos preocupados por la seguridad de algunos filtros químicos.
La FDA autorizó su uso en personas mayores de seis meses. Para los bebés menores de esa edad, los especialistas siguen recomendando evitar la exposición directa al sol y utilizar ropa con protección ultravioleta.
Los expertos recuerdan que el protector solar debe formar parte de una estrategia más amplia. Permanecer a la sombra durante las horas de mayor radiación, usar sombreros de ala ancha, prendas con protección UV y reaplicar el producto cada dos o tres horas sigue siendo fundamental, especialmente para quienes trabajan o realizan actividades al aire libre.
La aprobación del BEMT también llega en un contexto preocupante. Según especialistas de Harvard, la incidencia del melanoma continúa creciendo y durante 2025 registró un aumento estimado de entre 5 % y 6 %, impulsado por diversos factores, entre ellos los hábitos de exposición solar acumulados durante décadas.
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