Alimentación equilibrada para fortalecer el sistema digestivo
Mantener una buena salud digestiva va mucho más allá de evitar molestias estomacales. El correcto funcionamiento del sistema digestivo permite absorber los nutrientes esenciales que el organismo necesita para cuidar el cerebro, los músculos, los huesos y otros órganos.
Rosemarie Fisher, profesora emérita de Medicina de la Escuela de Medicina de Yale, explica que una alimentación equilibrada y algunos hábitos sencillos pueden marcar la diferencia para prevenir enfermedades y favorecer el bienestar general.
Entre las enfermedades digestivas más frecuentes se encuentra el reflujo gastroesofágico (ERGE), que provoca acidez persistente y, en casos graves, puede generar cicatrices en el esófago que dificultan la deglución.
Otra afección que preocupa a los especialistas es la esofagitis eosinofílica, una respuesta del sistema inmunológico que estrecha el esófago y puede provocar que los alimentos queden atorados, lo que en ocasiones requiere atención hospitalaria.
La gastroenteróloga también advierte sobre la bacteria Helicobacter pylori (H. pylori), responsable de inflamación en el estómago y considerada uno de los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer gástrico.
Además, el cáncer colorrectal sigue siendo una de las mayores amenazas para el aparato digestivo. En Estados Unidos ocupa el tercer lugar entre los tipos de cáncer más frecuentes y representa la segunda causa de muerte por esta enfermedad. Su aumento entre personas menores de 50 años ha reforzado la importancia de realizarse estudios de detección oportunamente.
Fisher señala que el intestino absorbe vitaminas y minerales indispensables, como hierro, vitamina B12, ácido fólico, vitamina D y tiamina. Por ello, consumir proteínas, carbohidratos, grasas saludables y suficiente agua resulta esencial para mantener el organismo funcionando correctamente.
La especialista también recomienda aumentar el consumo de fibra, ya que ayuda a formar las heces, facilita el tránsito intestinal y favorece el equilibrio del sistema digestivo.
En cuanto a los prebióticos, explica que estos compuestos alimentan a determinadas bacterias beneficiosas del intestino. Se encuentran en alimentos como cebolla, ajo, avena, manzana y algas.
Los probióticos, presentes en productos como yogur, kéfir y chucrut, contienen microorganismos vivos que podrían beneficiar la microbiota intestinal. Sin embargo, Fisher aclara que la evidencia científica todavía no demuestra de forma contundente que proporcionen todos los beneficios que suelen anunciarse.
La experta concluye que cuidar el intestino significa proteger todo el organismo. Cuando el sistema digestivo no absorbe correctamente los nutrientes, también pueden verse afectados el cerebro, los músculos, los huesos y otros órganos, por lo que una alimentación balanceada sigue siendo la mejor estrategia para preservar la salud.
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