Actividad física y desarrollo saludable durante la infancia
Los niños pasan cada vez más tiempo sentados y menos tiempo en movimiento. La tendencia preocupa porque una infancia sedentaria puede dejar efectos duraderos sobre el peso, la salud mental, el aprendizaje y el bienestar durante la edad adulta.
La recomendación internacional establece alrededor de 60 minutos diarios de movimiento, aunque muchos menores no alcanzan ese nivel. Además, uno de cada diez niños y adolescentes vive con obesidad. El aumento del tiempo frente a pantallas, menor participación deportiva, estrés y alimentación deficiente forman parte del problema.
La evidencia muestra que moverse durante la infancia aporta beneficios que superan el control del peso. Los menores activos presentan mejor capacidad cardiorrespiratoria y pueden obtener ventajas en memoria, concentración, velocidad de reacción y control de respuestas impulsivas.
Un programa extraescolar de nueve meses encontró mejores puntuaciones cognitivas entre niños con obesidad que realizaron ejercicios moderados o vigorosos cinco días por semana. También redujeron grasa corporal.
Asimismo, investigaciones de seguimiento relacionan la práctica deportiva juvenil con menor índice de masa corporal, mejor salud mental y resultados educativos favorables. Un estudio que siguió durante décadas a 712 veteranos encontró que practicar deportes durante la secundaria predecía mejores indicadores de salud alrededor de los 70 años.
No todos los niños necesitan practicar deportes organizados para beneficiarse. Las escuelas pueden incorporar movimiento mediante pausas activas, desplazamientos dentro del aula y oportunidades para jugar antes, durante y después de las clases.
Un estudio realizado en 30 escuelas británicas pidió a profesores reducir los periodos sedentarios. Los alumnos registraron una disminución del 8% en la relación cintura-cadera y un aumento del 10% en participación deportiva.
La actividad física también puede incorporarse mediante juegos libres, recorridos en bicicleta, carreras cortas o parques diseñados para explorar. Incluso una sesión de 30 minutos se ha relacionado con mejor desempeño en determinadas tareas cognitivas.
El acompañamiento familiar resulta especialmente relevante durante la adolescencia, cuando disminuye el movimiento, particularmente entre las niñas. Padres activos, oportunidades accesibles y libertad para elegir actividades pueden favorecer hábitos sostenibles.
El objetivo no consiste solamente en crear pequeños atletas. Caminar, trepar, jugar, correr o levantarse con mayor frecuencia también cuentan para alcanzar los 60 minutos diarios recomendados.
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