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Colibríes alertan sobre los efectos del cambio climático

Los colibríes no solo destacan por sus colores y velocidad de vuelo; también se han convertido en aliados fundamentales para comprender los cambios que experimentan los ecosistemas. Investigaciones realizadas por especialistas del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) muestran que estas pequeñas aves funcionan como indicadores naturales de la salud ambiental y permiten detectar los efectos del cambio climático sobre los bosques y la biodiversidad.

La doctora Sarahy Contreras Martínez, profesora e investigadora del CUCSur, explicó que el comportamiento de estas aves ofrece información valiosa sobre el estado de los ecosistemas. Su presencia, rutas migratorias y relación con las plantas permiten identificar alteraciones ambientales incluso antes de que sean evidentes para las personas.

Colibríes ayudan a medir la salud de los ecosistemas

De acuerdo con la investigadora, uno de los efectos más visibles del cambio climático es el desfase en los periodos de floración. Esto provoca que los colibríes lleguen a lugares donde tradicionalmente encontraban alimento, pero descubran que las flores aún no han abierto o ya terminaron su ciclo.

Además, estas aves enfrentan etapas especialmente vulnerables durante su reproducción, la migración y el cambio de plumaje. Para estudiar estos procesos, el equipo científico utiliza técnicas de anillamiento, colocando pequeños anillos metálicos con un número de identificación que permiten seguir a cada ejemplar y conocer sus desplazamientos.

La información obtenida ayuda a comprender las conexiones entre distintos hábitats y aporta datos fundamentales para diseñar estrategias de conservación.

Investigación fortalece la conservación de la biodiversidad

Las amenazas para estas aves van más allá del cambio climático. Sarahy Contreras Martínez señaló que la pérdida de hábitat causada por el cambio de uso de suelo representa uno de los principales riesgos para su supervivencia. A ello se suman el uso de pesticidas, la fragmentación de los ecosistemas y la presencia de gatos domésticos en zonas naturales, ya que pueden capturarlos fácilmente cuando descansan.

Como parte de sus investigaciones, el equipo del CUCSur también documentó una especie que no contaba con registros previos en Jalisco, un hallazgo que fortalece el conocimiento sobre la biodiversidad del occidente de México y demuestra que aún existen importantes descubrimientos por realizar.

La científica destacó que la divulgación es una parte esencial de su trabajo. Por ello participa en iniciativas como el Festival del Colibrí Ahuachapán, donde comparte el conocimiento con estudiantes y comunidades mediante actividades accesibles que promueven el cuidado de la naturaleza.

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REDACCIÓN

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