La actual política educativa, incluidos los Libros de Texto Gratuitos (LTG), se encuentra en fuerte discusión política y en la opinión pública. Como especialista en temas educativos, como maestra de educación superior y básica, como madre y como ciudadana de este país, he estado reflexionando y analizando diferentes ejes de las circunstancias actuales y del debate que acontece.

Destaco especialmente la noción de autonomía docente como concepto central de la propuesta educativa de este gobierno, retomada, en parte como movimiento por la revalorización del magisterio y, en parte, como quiebre con los gobiernos anteriores.

Este concepto, central en el ejercicio docente, implica que maestros y maestras puedan tomar decisiones sobre el tipo de educación que facilitan, a partir de su conocimiento profesional, las demandas sociales y las circunstancias particulares de sus comunidades y estudiantes.

La evidencia de la investigación educativa en México, y a nivel internacional, nos ayuda a ver que la educación contextualizada y apropiada por los profesionales educativos es significativamente mejor que aquella que es impuesta por otros actores, incluidos los Estatales.

En el actual gobierno, se abre la oportunidad de poner en práctica la autonomía a través de lo que se conoce como el Plan Analítico, donde los colectivos de maestros y maestras definen la manera en que organizarán los contenidos de aprendizaje y su enseñanza. Dicho Plan analítico se articula con los LTG.

Los maestros no son instrumentos

En este sentido, pensar que los libro de texto se imponen acríticamente por parte de docentes, asume que ellos y ellas solo son instrumentos del Estado, lo cual no es cierto ni en este gobierno, ni en los anteriores.

Estar en un salón de clases involucra una multiplicidad de orientaciones y, en la gran mayoría de los casos, los y las maestros se esfuerzan por hacer su mejor papel para responder a sus estudiantes.

La familia de LTG actuales tiene textos de diferente naturaleza y diferentes grados de retórica política. Para el segundo grado de primaria, por ejemplo, el texto “Un libro sin recetas para el maestro y maestra” presenta una posición claramente política sobre lo educativo.

Por su parte, los libros correspondientes a los proyectos de aula, escolares y comunitarios son más de naturaleza didáctica y pedagógica, y, presentan, en lo general, buenas oportunidades de aprendizaje, sobre todo en términos de la articulación y contextualización de conocimiento.

Estos libros son los que dirigen especialmente el trabajo de los y las estudiantes. Adicionalmente, el planteamiento de la política educativa señala que los libros de texto son orientadores y que docentes pueden tomar las decisiones que crean más pertinentes para el desarrollo de los procesos de aprendizaje.

En este sentido, reconozco como un acierto el esfuerzo por integrar y contextualizar el currículo, así como de abrir el espacio a los y las docentes en su conformación.

Por: Dra. Cristina Perales Franco*

REDACCIÓN

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