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Semaglutida reduce hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca

La semaglutida y la tirzepatida podrían abrir nuevas opciones para disminuir complicaciones graves en personas con insuficiencia cardíaca, obesidad y diabetes tipo 2, según una investigación liderada por especialistas de Mass General Brigham y la Escuela de Medicina de Harvard en Estados Unidos.

El estudio, publicado en la revista científica JAMA y presentado durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, analizó información de más de 90 mil pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF). Esta condición mantiene la capacidad de bombeo del corazón, pero el endurecimiento del músculo cardíaco limita el flujo sanguíneo que necesita el organismo.

Los investigadores comprobaron que los pacientes que iniciaron tratamiento con semaglutida o tirzepatida registraron más de un 40 % menos riesgo de hospitalización por insuficiencia cardíaca o muerte por cualquier causa frente a quienes utilizaron sitagliptina, un medicamento para la diabetes que no influye sobre esta enfermedad cardiovascular.

Semaglutida ofrece resultados prometedores en pacientes de alto riesgo

Nils Krüger, investigador de la División de Farmacoepidemiología y Farmacoeconomía del Brigham and Women’s Hospital y becario posdoctoral de Harvard Medical School, encabezó el trabajo científico. El especialista recordó que la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada genera una elevada carga de enfermedad y mortalidad, mientras las alternativas terapéuticas continúan siendo limitadas.

Para obtener los resultados, el equipo examinó tres grandes bases de datos de seguros médicos de Estados Unidos. Además, comparó los hallazgos con investigaciones previas sobre semaglutida y tirzepatida realizadas en grupos mucho más pequeños.

Nuevas alternativas para tratar la insuficiencia cardíaca

Los investigadores observaron perfiles de seguridad aceptables en ambos medicamentos y detectaron niveles de eficacia muy similares. Los datos sugieren que los agonistas del receptor GLP-1 podrían convertirse en una herramienta relevante para pacientes con obesidad, diabetes tipo 2 e insuficiencia cardíaca.

El equipo ahora busca determinar los efectos a largo plazo de estos tratamientos, identificar qué perfiles de pacientes obtienen mayores beneficios y evaluar si estos medicamentos también disminuyen otros riesgos cardiovasculares. Por el momento, la evidencia científica fortalece el potencial de estos fármacos más allá del control del peso corporal y la glucosa.

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REDACCIÓN

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