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Investigadores proponen impuestos verdes para los ricos

Las personas más ricas del planeta generan una parte desproporcionada del impacto ambiental y, según una nueva investigación internacional, también deberían asumir una mayor responsabilidad económica para compensar esos daños.

Un estudio publicado en la revista científica Communications Sustainability calculó que el costo ambiental asociado al 10 % de los mayores consumidores del mundo oscila entre 1.500 y 5.000 billones de euros anuales. La investigación fue desarrollada por especialistas de las universidades de Leiden y Oxford, quienes proponen aplicar impuestos ambientales progresivos basados en la huella ecológica de cada persona.

De acuerdo con los autores, este grupo concentra actividades de alto impacto como viajes frecuentes en avión, uso de vehículos de gran tamaño y elevados niveles de consumo energético, factores que aumentan significativamente las emisiones y la presión sobre los ecosistemas.

El impacto ambiental de los ricos supera los objetivos climáticos

La investigación analizó cuatro de los nueve límites planetarios identificados por la comunidad científica para mantener la estabilidad de la Tierra. Incluso considerando únicamente esos indicadores, los investigadores concluyeron que los daños provocados por los mayores consumidores alcanzan cifras suficientes para cubrir las necesidades de financiación de los compromisos climáticos y de biodiversidad establecidos por la comunidad internacional.

La autora principal del estudio, Inge Schrijver, explicó que los modelos actuales suelen aplicar medidas iguales para toda la población, aunque el impacto ambiental sea muy diferente entre grupos sociales. Según la especialista, quienes menos consumen terminan absorbiendo parte de los costos generados por estilos de vida más intensivos en recursos.

Impuestos progresivos ganan respaldo entre especialistas

El análisis también identificó diferencias importantes entre países. Estados Unidos registró los costos ambientales per cápita más elevados, seguido por otras economías desarrolladas. Asimismo, los investigadores detectaron que determinadas actividades de lujo concentran buena parte de la huella ecológica.

Jeroen van den Bergh, experto en economía ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona, respaldó la idea de extender el principio de “quien contamina paga” al consumo individual de alto impacto. Mientras tanto, José L. Oviedo, investigador del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, destacó que asignar un valor económico al daño ambiental puede ayudar a mejorar las decisiones públicas, aunque reconoce que todavía existen debates sobre cómo calcularlo con precisión.

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REDACCIÓN

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