Investigación impulsa nuevas tecnologías para el reciclaje químico
Los plásticos más resistentes al reciclaje podrían tener una nueva oportunidad gracias a una investigación desarrollada en la Universidad de Princeton. Un equipo científico estudia un método de reciclaje químico capaz de transformar residuos plásticos complejos en combustibles, lubricantes y otros compuestos de alto valor, con el objetivo de reducir la dependencia de materias primas fósiles.
El proyecto, encabezado por el estudiante de ingeniería química y biológica David Frankel bajo la supervisión de la profesora Michele Sarazen, se centra en las poliolefinas, uno de los plásticos más utilizados en envases, productos electrónicos y numerosos artículos cotidianos. Debido a su composición, estos materiales suelen permanecer durante siglos en vertederos al resultar difíciles de reutilizar mediante procesos convencionales.
Los investigadores emplean zeolitas, minerales que funcionan como catalizadores capaces de romper las largas cadenas químicas de las poliolefinas cuando se calientan por encima de los 204 grados Celsius. Una vez fragmentadas, las moléculas pueden convertirse en gases licuados, componentes para combustibles de aviación, lubricantes y otros productos útiles para la industria.
Además, Frankel diseñó un sistema experimental que combina las ventajas de reactores de gran y pequeña escala. Este enfoque permite observar con mayor precisión la evolución de las reacciones químicas y recuperar los productos generados, algo que representaba una limitación en investigaciones anteriores.
Las pruebas compararon tres tipos de zeolitas con distintos tamaños de poro, diversas poliolefinas y diferentes temperaturas de reacción. Uno de los catalizadores logró convertir aproximadamente el 75 % del plástico en moléculas más pequeñas, mientras otro alcanzó cerca del 25 %. Estos resultados ayudarán a identificar qué propiedades estructurales permiten diseñar catalizadores más eficientes.
Asimismo, el laboratorio busca desarrollar procesos capaces de utilizar residuos como materia prima para fabricar productos derivados de hidrocarburos. Aunque la tecnología todavía no está lista para aplicaciones comerciales, los investigadores consideran que estos avances representan un paso importante para impulsar un reciclaje químico más eficiente y sostenible en sectores como la energía, la aviación y la industria farmacéutica.
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