Cuando una escuela deja de ser refugio y se convierte en objetivo, la infancia entera está en riesgo. En países con conflictos armados como Burkina Faso, Colombia o Palestina, el aula ha sido atacada tres veces más en los últimos cinco años, según nuevos datos de Save the Children. El informe, publicado en noviembre de 2025, revela un patrón alarmante de violencia contra centros educativos, estudiantes y docentes, donde más de la mitad de los incidentes registrados en 2023 ocurrieron en naciones africanas.
Violencia que amenaza el futuro educativo
Los datos reflejan 6.000 ataques entre 2020 y 2023, con un aumento particularmente grave en 2023, año que acumuló 1.600 incidentes. Afganistán, Malí y Nigeria encabezan la lista con escuelas bombardeadas, ocupadas militarmente o atacadas por grupos armados. Colombia reportó el doble de ataques en un año, afectando directamente a comunidades indígenas y rurales. Esta violencia impacta gravemente el derecho a la educación, interrumpe el aprendizaje y genera deserción escolar, miedo y desplazamiento forzado.
A pesar del contexto, se abren espacios de esperanza. Organizaciones como Save the Children y coaliciones locales promueven escuelas seguras, formación docente y acciones de protección comunitaria. Además, más de 120 países han firmado la Declaración sobre Escuelas Seguras, comprometiéndose a proteger la educación durante conflictos.
Del mismo modo, se destaca el rol de niñas y jóvenes que, en medio de la adversidad, lideran iniciativas educativas comunitarias o continúan sus estudios en refugios improvisados. Esta resiliencia educativa no solo garantiza el acceso al conocimiento, sino que contribuye a la reconstrucción social y a la paz duradera.
