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MIT reactiva telescopio Haystack para estudiar el universo

El histórico radiotelescopio de MIT volvió oficialmente a investigaciones astronómicas avanzadas después de varios años de modernización tecnológica que permitieron recuperar sus capacidades científicas y abrir nuevas líneas de exploración espacial.

Especialistas del MIT Haystack Observatory realizaron nuevas observaciones del agujero negro supermasivo M87*, ubicado en el centro de la galaxia Messier 87, utilizando interferometría de muy larga base, técnica que conecta telescopios de distintos continentes.

Además, el telescopio Haystack participó en el análisis de uno de los fenómenos más energéticos del universo, un gigantesco chorro de materia y energía expulsado desde el entorno del agujero negro.

Las observaciones se llevaron a cabo en colaboración con el Very Long Baseline Array y el Greenland Telescope.

Investigadores estudian agujeros negros y asteroides

El sistema M87* posee una masa equivalente a seis mil quinientos millones de veces la del Sol y genera emisiones que se extienden miles de años luz en el espacio intergaláctico.

Paul Tiede, investigador principal del proyecto, explicó que el telescopio Haystack permite detectar emisiones extremadamente débiles alrededor del agujero negro y contribuir a la creación de películas multifrecuencia sobre su comportamiento.

Asimismo, investigadores de MIT planean utilizar el telescopio Haystack para analizar tamaños y formas de asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra dentro del Planetary Defense Project.

Otros especialistas también buscarán moléculas orgánicas complejas en el espacio para comprender mejor el origen químico de la vida.

Telescopio Haystack impulsa nuevas investigaciones espaciales

El observatorio también retomó actividades educativas con estudiantes universitarios que participaron en el desarrollo de sistemas de control y algoritmos de análisis de datos.

Según MIT, el telescopio Haystack representa una oportunidad excepcional de formación práctica en astronomía avanzada, algo cada vez menos frecuente en el mundo.

Las mejoras comenzaron entre 2010 y 2014, cuando el radiotelescopio recibió importantes actualizaciones para observaciones en longitudes de onda milimétricas y aplicaciones de radar espacial.

Posteriormente, distintos apoyos científicos y privados permitieron modernizar sistemas digitales, receptores y procesamiento de señales.

Finalmente, investigadores señalaron que esta nueva etapa permitirá desarrollar programas de observación mucho más ambiciosos y fortalecer futuras investigaciones sobre agujeros negros, formación estelar y defensa planetaria.

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REDACCIÓN

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