La educación en México enfrenta el reto de formar estudiantes capaces de pensar de manera crítica, resolver problemas y adaptarse a entornos cambiantes. Ante esta realidad, diversas iniciativas han comenzado a impulsar modelos formativos que ponen en el centro la experiencia y la participación activa. Una de ellas es la propuesta presentada en EXMA, orientada a fortalecer a quienes guían las comunidades escolares mediante un liderazgo educativo basado en acción, escucha y propósito.
La premisa es clara. Las y los docentes y directivos ya no solo administran contenidos. Hoy, acompañan procesos, modelan valores y construyen ambientes donde el aprendizaje se vive y se comparte. Este enfoque considera que la escuela no es únicamente un espacio académico, sino también un lugar de encuentro emocional y social.
Liderazgo educativo para transformar prácticas
El modelo promueve la formación de líderes que actúan desde la práctica reflexiva. En lugar de priorizar la instrucción tradicional, promueve experiencias que permiten a las y los participantes interiorizar conocimientos a través de la colaboración, el análisis de casos y la toma de decisiones en tiempo real. Del mismo modo, se alienta la capacidad de adaptar estrategias según las necesidades de cada comunidad escolar.
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Un enfoque que apunta al futuro
Al adoptar esta visión, las escuelas pueden fortalecer la autonomía estudiantil, mejorar la convivencia y ampliar la motivación para aprender. Además, este enfoque responde a demandas actuales de las juventudes que buscan conexiones más significativas con lo que aprenden y con quienes les acompañan.
En agosto de 2025, la edición más reciente del programa reunió a especialistas, directivos y docentes, con un énfasis especial en la construcción de proyectos educativos sostenibles y con impacto social.
