La universidad de jubilados gana terreno en Suecia como una alternativa educativa que promueve el aprendizaje permanente, la convivencia y el bienestar social. Cada vez más personas mayores de 65 años regresan a las aulas para estudiar por interés propio y mantenerse intelectualmente activas, una tendencia que se consolida tras la recuperación de matrículas posteriores a la pandemia.
Senioruniversitetet, una institución dirigida por y para jubilados, registró su nivel más alto de inscripciones. La organización opera junto a Folkuniversitetet y cuenta con más de 30 sedes independientes en distintas ciudades suecas, con Estocolmo como principal centro de actividad. Desde su fundación en 1991, la demanda creció de forma sostenida y hoy se apoya en una red de voluntarios que coordinan cursos, conferencias y círculos de estudio.
Las actividades reúnen semanalmente a cientos de participantes. Las conferencias abordan temas diversos como ciencia, cultura, política, inteligencia artificial y desinformación. Además, los cursos incluyen idiomas, medicina, arquitectura y estudios sociales, lo que refuerza el atractivo de la universidad de jubilados como espacio formativo integral.
Las autoridades académicas de Senioruniversitetet señalan que el interés por aprender sin fines laborales explica gran parte del crecimiento. El aprendizaje por placer se convierte en una respuesta frente al aislamiento y al edadismo, aún presentes en la sociedad sueca. Para muchos participantes, asistir a clases permite construir vínculos presenciales y compartir conocimientos con nuevas generaciones.
Aunque la institución enfrenta retos por la reducción de financiamiento público, su impacto social se mantiene. En años recientes, miles de eventos reunieron a más de cien mil asistentes en todo el país.
Los voluntarios también encuentran sentido y utilidad tras su retiro profesional. Médicos, periodistas y docentes jubilados participan como ponentes y coordinadores, contribuyendo al análisis crítico de la información y al fortalecimiento del debate democrático. La universidad de jubilados demuestra que aprender a cualquier edad no solo es posible, sino necesario para una sociedad más integrada.
Un nuevo hallazgo del CONICET está revalorizando la literatura en la escuela. A través de…
Una melodía puede hacer más que acompañar el día: puede cambiarlo. En Uruguay, el uso…
Un aula puede ser el punto de partida para transformar el futuro. En España, jóvenes…
Una oportunidad a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En…
La normalización del consumo de alcohol en jóvenes mexicanos no ocurre por casualidad. Detrás de…
La educación superior en Europa vive un ajuste relevante ante un mercado laboral cada vez…