La industria cinematográfica de Corea del Sur vive una paradoja. Mientras las películas y series del país triunfan en plataformas internacionales y duplican sus exportaciones desde 2019, los estudios enfrentan una fuerte caída de ingresos en su mercado local y buscan en la inteligencia artificial una solución para reducir costos y mantener la competitividad.
El sector audiovisual aportó alrededor de 16.400 millones de dólares a la economía surcoreana en 2025 y generó más de 291.000 empleos. Sin embargo, la recaudación en taquilla permanece un 45% por debajo de los niveles previos a la pandemia, impulsando un cambio profundo en la forma de producir cine.
La industria cinematográfica acelera la adopción de inteligencia artificial
Las grandes productoras comenzaron a incorporar herramientas de IA para generar escenarios, efectos visuales y fondos digitales, reduciendo tiempos de producción y gastos.
Uno de los ejemplos más recientes es The House, un thriller producido por CJ ENM junto con Google Cloud Korea. La película utilizó herramientas como Imagen, Nano Banana 2 y Veo para crear escenarios digitales y completar el rodaje en apenas cuatro días dentro de un solo estudio.
Otra producción destacada es Run to the West, presentada como el primer largometraje de inteligencia artificial de Corea del Sur. Sus responsables aseguran que la tecnología permitió trabajar hasta diez veces más rápido que los métodos tradicionales de efectos visuales y redujo los costos aproximadamente a la mitad.
Los estudios también desarrollan bibliotecas propias de imágenes para entrenar modelos con estética coreana, ya que consideran que la mayoría de las plataformas de IA fueron entrenadas con contenido occidental.
El avance tecnológico divide a cineastas y expertos
El Gobierno surcoreano respalda esta transformación con fuertes inversiones públicas. Durante 2026 triplicó el presupuesto destinado a inteligencia artificial y destinó recursos específicos para impulsar proyectos audiovisuales que incorporen tecnologías avanzadas.
Además, organismos como la Agencia Coreana de Contenido Creativo financian producciones con IA, mientras el Consejo Cinematográfico Coreano ya organiza muestras especializadas sobre cine generado con inteligencia artificial.
No todos celebran esta tendencia. Directores reconocidos como Park Chan-wook y Bong Joon Ho han expresado preocupación por el posible reemplazo de trabajadores, los desafíos sobre derechos de autor y el riesgo de perder la identidad artística que convirtió al cine coreano en un fenómeno mundial.
Los especialistas también advierten sobre problemas relacionados con sesgos algorítmicos, homogeneización cultural y la falta de reglas claras sobre la propiedad intelectual de las obras creadas con IA.
Por ahora, el público tampoco garantiza el éxito de estas producciones. Run to the West registró una baja asistencia en taquilla pese a vender entradas con descuento, lo que demuestra que la innovación tecnológica todavía no asegura una buena recepción comercial.
Mientras la tecnología continúa evolucionando, Corea del Sur intenta encontrar un equilibrio entre reducir costos, proteger el empleo creativo y mantener la calidad que hizo mundialmente reconocida a su industria audiovisual.