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Inician las clases en la UNAM

Este lunes nublado, con pavimento mojado -testigo de la torrencial lluvia de ayer en la capital del país- miles de estudiantes llegaron al amanecer a Ciudad Universitaria de la UNAM.

Amplios grupos salieron de la estación del Metro Universidad, algunos caminaron para llegar a su escuela o facultad, otros hicieron uso de la bicicleta del sistema Bicipuma y unos más se dirigieron a los paraderos del Pumabús.

Con su presencia revitalizan el campus de la UNAM que ha formado a notables escritores, científicos, humanistas e intelectuales y que hoy los recibe con el objetivo de formar ciudadanos críticos quienes con su preparación académica enfrenten mejor el futuro.

Entre las y los jóvenes ataviados con chamarras, mochilas y tenis la emoción, la incertidumbre y la prisa por llegar pronto a sus actividades académicas o al salón de clases prevalecieron.

“Voy a la Facultad de Contaduría y Administración, estoy emocionada pero también nerviosa. Son muchas las expectativas mías y de mi familia al estar en la Universidad más importante, grande y bonita del país”, dijo Carmen Alicia, de 17 años, quien esperaba con ansia en la fila para llegar a esa entidad académica que será su casa durante los próximos cuatro años.

Inicio de clases

“Al fin llegó el día del inicio de clases, tuve buena preparación, pero me ganaron los nervios. Ahorita me siento contento de estar aquí”, comentó entusiasta Juan Manuel, quien con 18 años cursará la licenciatura en Derecho, una de las más demandadas en la Universidad de la nación.

En las diversas facultades y escuelas ellas y ellos se volvieron a encontraron con sus compañeras y compañeros, y en otros casos los conocieron por primera vez, al igual que a sus profesoras y profesores.

“Me costó trabajo llegar a Medicina. Me preparé mucho y tuve disciplina, aunque creo que también algo de suerte porque solo se quedan los mejores. Mi abuelo y mi papá son médicos y tengo la vara alta para ser un buen cirujano, pero confío en lograrlo”, narró David, quien a sus 18 años siente que hoy comienza su futuro académico.

En la Escuela Nacional de Trabajo Social, Laura Itzel, de 17 años, cruzó rápido el puente peatonal conocido como “caracol” para entrar a su nuevo espacio académico. “Me da gusto ver a hombres entre los compañeros y no solo mujeres”, apuntó mientras observaba el patio central de ese nuevo espacio.

 

REDACCIÓN

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