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Gaudí y la casa que nunca llegó a diseñar para sí mismo

Aunque Gaudí creó algunas de las viviendas más emblemáticas de la arquitectura universal, nunca diseñó una casa para habitar. El arquitecto catalán pasó gran parte de su vida viviendo en inmuebles de alquiler y solo en sus últimos años tuvo una vivienda propia, adquirida casi por casualidad dentro del Park Güell.

Cuando se cumplen cien años de su fallecimiento, sus escritos revelan una visión de la vivienda sorprendentemente vigente. Para él, una casa representaba mucho más que un espacio físico: era el núcleo de la familia, el lugar donde se transmitían valores, identidad y pertenencia entre generaciones.

Gaudí veía la vivienda como el corazón de la familia

En sus apuntes, el arquitecto afirmaba que «la pequeña nación de la familia» era la casa. Incluso diferenciaba el significado de poseer una vivienda frente a vivir de alquiler: la primera simbolizaba el arraigo, mientras que la segunda representaba una condición temporal, similar a la emigración.

Paradójicamente, esa idea contrastó con su propia vida. Tras mudarse desde Riudoms a Barcelona, Antoni Gaudí habitó viviendas alquiladas durante casi 37 años en distintos barrios de la ciudad, entre ellos el Raval, el Born y el Ensanche.

No fue sino hasta 1906 cuando adquirió la conocida Casa Rosa, una vivienda construida como casa muestra del Park Güell y diseñada por su colaborador Francesc d’Asís Berenguer i Mestre. El inmueble no encontró comprador y terminó convirtiéndose en el hogar del arquitecto.

Actualmente, esa residencia funciona como la Casa-Museo Gaudí y conserva mobiliario diseñado por él para edificios como la Casa Batlló, la Casa Calvet y la Casa Milà.

La sencillez marcó los últimos años del arquitecto

A pesar de contar con una vivienda propia, Gaudí llevó una vida cada vez más austera. Su dormitorio apenas tenía una cama individual y un crucifijo, mientras dedicaba casi todo su tiempo a la construcción de la Sagrada Familia.

En 1925 decidió trasladarse a vivir dentro de la cripta del templo para evitar desplazamientos y concentrarse por completo en la obra que consideraba el proyecto de su vida.

Un año después falleció tras ser atropellado por un tranvía en Barcelona.

Gran parte de sus planos, maquetas, escritos y documentos desaparecieron durante el incendio del taller de la Sagrada Familia en 1936. Sin embargo, investigadores y especialistas lograron reconstruir parte de su pensamiento mediante cartas, memorias, apuntes y documentos académicos conservados por familiares y colaboradores.

Hoy, con la Sagrada Familia convertida en el monumento más visitado de España y numerosas exposiciones dedicadas a su legado, también cobra relevancia conocer al Gaudí más íntimo: el hombre que defendió la importancia del hogar como espacio de formación humana, aunque nunca pudo diseñar la casa que soñó para sí mismo.

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REDACCIÓN

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