Una galleta creada a partir de residuos reciclados
Una botella de plástico podría terminar convertida en parte de un alimento rico en proteínas. Investigadores estadounidenses trabajan en un proceso que utiliza microorganismos y residuos para producir comida destinada inicialmente a misiones espaciales de larga duración.
El resultado se llama µBites, una galleta elaborada mediante reciclaje biológico y presentada el 24 de agosto durante la reunión de otoño de la American Chemical Society en Chicago. El proyecto nació para el Deep Space Food Challenge de la NASA, que busca alternativas para alimentar a futuras tripulaciones durante viajes prolongados.
La propuesta resulta especialmente relevante para una misión a Marte, cuyo viaje de ida y vuelta podría durar tres años. En esas condiciones, aprovechar materiales disponibles y reducir los residuos adquiere una importancia considerable.
El proceso utiliza agua y oxígeno sometidos a altas temperaturas y presión para descomponer materiales ricos en carbono. Entre ellos se encuentran botellas de PET y residuos agrícolas, como tallos de plantas de maíz.
Después entran en acción diferentes cepas de levadura modificadas genéticamente. Los microorganismos consumen las moléculas resultantes y las transforman en nutrientes como proteínas, grasas y ácidos.
Los investigadores agregan posteriormente ingredientes convencionales, entre ellos fibra, almidón y edulcorante. La mezcla adquiere una consistencia similar a una masa que puede introducirse en una impresora 3D para producir el alimento.
Sandhya Jayasekara, microbióloga de la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale, consiguió ampliar recientemente las capacidades de las levaduras. Ahora pueden producir vainillina, responsable del aroma y sabor de la vainilla, y betacaroteno, compuesto que el organismo puede transformar en vitamina A.
Los investigadores aclaran que el procedimiento no consiste en consumir plástico directamente. Los residuos se descomponen y los microorganismos los convierten posteriormente en moléculas nutricionales.
Por ahora, nadie ha probado los productos. Los datos del equipo indican que son seguros para consumo, pero los científicos todavía necesitan autorización institucional para realizar pruebas de sabor. Algunos participantes únicamente los han olido y señalaron que estarían dispuestos a comerlos en situaciones con recursos limitados.
Lahiru Jayakody, integrante del proyecto, considera que la tecnología podría utilizarse algún día no solo durante misiones espaciales, sino también en zonas afectadas por desastres o con dificultades de acceso a alimentos.
El investigador recuerda que la demanda mundial de alimentos podría aumentar entre 35% y 56% para 2050, mientras una parte considerable de la población enfrentaría riesgo de hambre.
La propuesta también genera dudas. Jason Hallett, del Imperial College London, considera inviable convertir una proporción significativa de los aproximadamente 400 millones de toneladas de residuos plásticos generados anualmente en alimentos. Stephen Wallace, de la Universidad de Edimburgo, destaca su potencial como demostración del reciclaje biológico, aunque señala interrogantes sobre seguridad, escalabilidad y aceptación pública.
µBites todavía permanece en fase experimental. Su futuro dependerá de demostrar que el proceso puede producir alimentos seguros, prácticos y aceptables fuera del laboratorio.
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