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Proponen «Frankenstein» para enseñar ciencias

Ciudad de México 2 noviembre._ Más de dos siglos después de su primera edición, la novela Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley, continúa estando extraordinariamente vigente.

Aunque muchas personas pueden explicar a grandes rasgos el argumento central, no son tantas las que conocen los detalles de la novela, y muchas incluso confunden el nombre del científico con el del afamado monstruo al que da vida.

Muy resumidamente, cuenta la historia de Víctor Frankenstein y su obsesión por el secreto de la vida y la muerte. Después de crear una criatura viviente a partir de órganos y partes de cuerpos saqueados de los cementerios, Víctor se asusta y huye, abandonándola a su suerte.

La criatura se dedica a observar secretamente a distintas personas y aprende a hablar y a leer. Sin embargo, cuando se acerca a los seres humanos, su apariencia aterradora hace que huyan despavoridos o que reaccionen agresivamente, lo que agrava su soledad.

Esta frustración hace que regrese con su creador y le pida que haga otra criatura similar, para así conocer el amor y la compañía. Frankenstein se niega al principio. Luego accede pero pronto se arrepiente; y así, la tragedia continúa golpeándole. En un arrebato de rabia, la criatura mata al hermano menor de Víctor. Luego asesinará a su prometida. Creador y criatura huyen persiguiéndose hacia el Polo Norte y finalmente mueren los dos.

Mitos literarios y ciencia

Esta novela permite analizar la relación entre literatura y ciencias; cómo los escenarios de la ficción pueden plantear preguntas sobre controversias actuales; y cómo se puede analizar históricamente el emplazamiento de una obra literaria en el espíritu de su tiempo –con las profundas conexiones entre la historia, la filosofía de la ciencia, los estudios sobre género, la bioética y las ciencias de la salud.

En este sentido, es imprescindible volver a la novela original de 1818 (y su edición corregida de 1831), entender el género epistolar y sumar al debate alguna de las películas, entre ellas Frankenstein (J. Whale, 1931), The Bride of Frankenstein (J. Whale, 1935), Young Frankenstein (M. Brooks, 1974), Mary Shelley’s Frankenstein (K. Branagh, 1994) y Victor Frankenstein (P. McGuigan, 2015).

La referencia al mito de Prometeo es obvia y está presente ya en el título, pero la historia de Frankenstein también tiene conexiones con el mito de Gólem, con Fausto de Goethe y con Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson.

 

REDACCIÓN

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