El telescopio AtLAST estudiará galaxias, polvo y gas frío del universo.
El telescopio AtLAST buscará el universo oculto por el polvo

El telescopio AtLAST buscará el universo oculto por el polvo

Una gran parte del universo permanece escondida detrás de nubes de polvo que bloquean la luz visible. Para observar esas regiones, un equipo internacional desarrolla AtLAST, un observatorio submilimétrico de 50 metros que podría transformar el estudio del gas frío, la formación de estrellas y las galaxias más lejanas.

El proyecto, liderado desde Europa y financiado mediante AtLAST2 hasta 2028, reúne a especialistas de Chile, Sudáfrica, Canadá, Taiwán, Tailandia, Nueva Zelanda, Japón y Estados Unidos. Su objetivo es construir una instalación capaz de detectar radiación situada entre las ondas de radio y el infrarrojo.

Un telescopio con una vista mucho más amplia

ALMA, ubicado en el desierto de Atacama, utiliza 66 antenas para obtener imágenes muy detalladas de regiones donde nacen estrellas y planetas. Sin embargo, su campo de visión es reducido y no permite cartografiar grandes extensiones del cielo con rapidez.

AtLAST funcionaría como una cámara de gran angular. Cada observación abarcaría un área equivalente a unas 16 lunas, mientras que ALMA cubre una superficie miles de veces menor que la Luna. Esta capacidad permitiría localizar grandes concentraciones de polvo y después dirigir hacia ellas instrumentos de mayor resolución.

La antena principal tendría 50 metros de diámetro, un espejo secundario de 12 metros y una estructura de unas 4,400 toneladas. El observatorio se instalaría cerca de ALMA, a unos cinco kilómetros de altitud, donde la atmósfera seca ofrece condiciones favorables para captar ondas submilimétricas.

Energía limpia y millones de galaxias por descubrir

El diseño contempla una operación basada en energías renovables. El sistema combinaría energía solar, baterías, hidruros metálicos y recuperación de la energía generada durante el frenado de la estructura, de forma similar a un automóvil híbrido.

Los científicos calculan que AtLAST podría encontrar hasta 50 millones de galaxias ocultas en solo 1,000 horas de observación. También permitiría estudiar la materia perdida alrededor de las galaxias, la expansión acelerada del universo, la materia oscura y las moléculas que podrían participar en el origen de la vida.

Además, el observatorio ayudaría a analizar la atmósfera solar, las erupciones solares, las nubes moleculares y los discos de gas y polvo que rodean a estrellas jóvenes. Su amplio campo de visión podría revelar fenómenos transitorios que hoy pasan inadvertidos.

AtLAST está pensado para funcionar durante 50 años y contar con instrumentos actualizables. Sus responsables esperan que no sea una instalación desechable, sino una infraestructura científica capaz de servir a varias generaciones de astrónomos.

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