Según el efecto Flynn el coeficiente intelectual de los individuos aumenta de generación en generación, sobre todo en aquellos países donde los factores socioeconómicos se han mantenido estables a lo largo de varias décadas.
Sin embargo, en países como Noruega, Dinamarca, Finlandia, Holanda y Francia, se ha visto recientemente que los niños que han crecido en la era digital (nativos digitales) son los primeros que presentan un coeficiente intelectual más bajo que el de sus padres.
En su libro La fábrica de cretinos digitales, el neurocientífico francés Michel Desmurget demuestra cómo los dispositivos digitales (celulares, laptops, tablets, consolas de videojuegos) están afectando gravemente el desarrollo neuronal de niños y jóvenes.
Sin embargo, Desmurget no piensa que la revolución digital sea mala y deba ser detenida:
¿Se les debería enseñar a los estudiantes las herramientas y habilidades informáticas fundamentales? Claro. ¿La tecnología digital puede ser una herramienta relevante en el arsenal pedagógico de los docentes? Por supuesto, si es parte de un proyecto educativo estructurado y si el uso de un software determinado promueve eficazmente la transmisión de conocimientos.
De acuerdo con Desmurget, el uso cada vez más prolongado de dispositivos digitales:
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