Citas y relaciones seguras para personas con discapacidad
Encontrar pareja, hacer amigos o simplemente ampliar el círculo social puede resultar especialmente difícil para las personas con discapacidad intelectual. En España, algunas iniciativas intentan reducir esas barreras mediante aplicaciones y actividades acompañadas por profesionales.
Dinder es una plataforma creada para facilitar citas, amistades y espacios de ocio entre personas con discapacidad intelectual y síndrome de Down. Su propuesta combina encuentros digitales con actividades presenciales que permiten aprender a relacionarse en entornos más seguros.
Antes de utilizar la aplicación, cada persona realiza una entrevista y completa cuestionarios sobre autonomía, relaciones personales y experiencias sexoafectivas. La información ayuda a identificar qué apoyos puede necesitar.
Dinder cuenta con alrededor de 1,600 usuarios en Cataluña, principalmente en Barcelona. Cada semana organiza unos 20 planes para aproximadamente 160 personas. Las actividades incluyen cine, cenas, playa, senderismo, conciertos y otras opciones de ocio.
Max Roures, fundador de la plataforma, explica que el objetivo no consiste únicamente en formar parejas. También busca enseñar habilidades sociales, ayudar a crear amistades y ampliar las oportunidades de participación fuera de la familia, el trabajo o las asociaciones habituales.
Raquel Frutos conoció allí a Roberto Espinosa. Antes de incorporarse a la aplicación, tenía dificultades para relacionarse y había atravesado experiencias de acoso escolar y relaciones abusivas. Con acompañamiento psicológico, comenzó a participar en actividades grupales hasta desarrollar una relación con Roberto.
Especialistas recuerdan que las personas con discapacidad intelectual tienen las mismas necesidades afectivas que cualquier adulto. Sin embargo, muchas han crecido con sobreprotección, aislamiento o pocas oportunidades para construir redes entre iguales.
Las actividades trabajan situaciones aparentemente cotidianas que pueden generar dificultades. Entre ellas aparecen saber cuánto escribir después de conocer a alguien, interpretar un rechazo, diferenciar una amistad de un simple conocido o comprender si otra persona se siente cómoda.
También se aborda el consentimiento y la identificación de posibles manipulaciones. Esta formación resulta especialmente importante porque este colectivo presenta una mayor vulnerabilidad frente al abuso.
La Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual atendió en España durante 2025 a 265 nuevas víctimas de abuso, agresión o maltrato. El 75.5% fueron mujeres y las agresiones sexuales extrafamiliares representaron 28% de los casos.
Las aplicaciones convencionales pueden sumar otros riesgos. Miguel Ángel, de 52 años, perdió 6,000 euros después de conocer mediante otra plataforma a una mujer que comenzó a pedirle dinero.
Por ello, profesionales y organizaciones defienden que reconocer el derecho a mantener relaciones afectivas no resulta suficiente. También se necesitan educación sexoafectiva, autonomía progresiva y espacios donde las personas puedan relacionarse con apoyo cuando lo requieran.
Raquel y Roberto ya comenzaron a trasladar ese aprendizaje fuera de la aplicación. Su primer viaje solos como pareja fue a Madrid, donde tuvieron que orientarse por la ciudad, resolver imprevistos y tomar decisiones juntos. Construir autonomía también forma parte de aprender a relacionarse.
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