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Cables submarinos sostienen el internet mundial en «secreto»

Cada vez que alguien envía un mensaje por WhatsApp, realiza una videollamada o reproduce una serie en streaming, imagina que la información viaja por satélites. Sin embargo, la realidad es mucho más sorprendente. Cerca del 99% del tráfico internacional de internet circula a través de una inmensa red de cables submarinos instalados en el fondo de los océanos.

Aunque forman parte de la vida cotidiana de miles de millones de personas, los cables submarinos permanecen prácticamente invisibles para la mayoría. Son las verdaderas autopistas digitales que conectan continentes y permiten que funcionen servicios bancarios, redes sociales, correos electrónicos, plataformas de video y sistemas empresariales en todo el mundo.

Cómo funcionan los cables submarinos

Lejos de ser simples cables eléctricos, estas estructuras contienen fibras ópticas extremadamente delgadas que transmiten información mediante pulsos de luz a velocidades cercanas a la de la luz. Gracias a esta tecnología, enormes cantidades de datos pueden viajar entre países en cuestión de milisegundos.

Actualmente existen alrededor de 570 sistemas de cables submarinos activos que suman más de 1.4 millones de kilómetros alrededor del planeta. Algunos conectan ciudades cercanas, mientras que otros cruzan océanos completos.

Lo más llamativo es que esta infraestructura lleva décadas operando. La historia moderna de los cables de telecomunicaciones bajo el mar comenzó mucho antes de internet, con los cables telegráficos del siglo XIX. Posteriormente llegaron los sistemas telefónicos y, más tarde, la fibra óptica que sostiene la red actual.

Cuando los tiburones se volvieron un problema inesperado

Uno de los datos más curiosos relacionados con los cables submarinos involucra a los tiburones. Durante años, ingenieros detectaron daños extraños en algunos sistemas de comunicación hasta descubrir que ciertos tiburones mordían los cables atraídos por los campos electromagnéticos que emitían. Casos documentados fueron registrados por empresas de telecomunicaciones y gigantes tecnológicos como Google.

A raíz de esos incidentes, los fabricantes comenzaron a reforzar los cables con capas protectoras especiales, incluyendo recubrimientos metálicos y materiales más resistentes. Con ello, el problema disminuyó considerablemente.

A pesar del auge de los satélites, los expertos coinciden en que los cables submarinos siguen siendo más rápidos, confiables y económicos para transportar grandes volúmenes de información. Por eso continúan siendo la columna vertebral de internet y de la economía digital mundial.

Hoy, mientras millones de personas creen que internet viaja principalmente por el espacio, la mayor parte de la información sigue recorriendo silenciosamente el fondo de los océanos a través de los cables submarinos que mantienen conectado al planeta.

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REDACCIÓN

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