Benjamin List y las nuevas fronteras de la química verde
Benjamin List, Nobel de Química de 2021, considera que la química puede aportar soluciones decisivas frente al cambio climático. El científico alemán trabaja en nuevas aplicaciones de la catálisis que permiten fabricar moléculas con mayor precisión y reducir el impacto ambiental de numerosos procesos industriales.
List compartió el Nobel con David MacMillan por desarrollar la catálisis orgánica asimétrica. Su descubrimiento permite producir selectivamente moléculas concretas sin generar necesariamente su imagen especular, algo especialmente relevante para desarrollar medicamentos y compuestos químicos más seguros.
El investigador identifica al cambio climático como uno de los mayores desafíos científicos actuales. Una alternativa prometedora es la fotosíntesis artificial, con la que se busca descomponer dióxido de carbono para aprovechar nuevamente el carbono en otros procesos o devolverlo al suelo.
List reconoce que esta tecnología todavía está lejos de aplicarse a gran escala, aunque considera que su desarrollo está más próximo que otras soluciones energéticas experimentales.
Además, defiende el papel histórico de la química. Recuerda que esta disciplina contribuyó a aumentar la esperanza de vida mediante medicamentos y resultó esencial para el desarrollo de la biología molecular.
Una aplicación llamativa de la organocatálisis está en los aromas. List participa en un proyecto para fabricar compuestos idénticos a sustancias naturales sin depender del petróleo, la tala de árboles o materiales extremadamente escasos.
Entre ellos figura una molécula presente en el ámbar gris producido por ballenas. Este material contiene alrededor de 16 compuestos isoméricos, pero solamente uno posee el aroma especialmente apreciado por la industria. La organocatálisis permite reproducirlo sintéticamente.
El Nobel también respalda la inteligencia artificial como herramienta científica, aunque señala que todavía depende ampliamente de conocimiento generado por humanos. En su especialidad aún no ha observado que resuelva por sí sola un gran problema completamente nuevo.
Benjamin List también reivindica el aburrimiento como terreno fértil para la creatividad. La tranquilidad, explica, puede favorecer el momento de dibujar moléculas, imaginar reacciones y encontrar nuevas ideas.
Su propia trayectoria también cambió después del tsunami de 2004, cuando su hijo estuvo desaparecido durante horas. Aquella experiencia, afirma, le recordó que los premios, la riqueza y la competencia científica pierden importancia frente a los vínculos personales.
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