Especialistas actualizan el manejo de la pubertad precoz
La pubertad está apareciendo cada vez a edades más tempranas en distintos países, un fenómeno que preocupa a los especialistas porque, aunque en la mayoría de los casos no se debe a una enfermedad grave, también puede ser la primera señal de un tumor cerebral u otros trastornos que requieren atención inmediata.
Ante este escenario, un grupo internacional de endocrinólogos publicó una nueva guía clínica para mejorar el diagnóstico y tratamiento de la pubertad precoz central, una enfermedad rara cuyo abordaje oportuno puede marcar una gran diferencia en la salud de los pacientes.
La pubertad precoz central se diagnostica cuando aparecen signos de desarrollo sexual antes de los ocho años en las niñas y de los nueve años en los niños. Entre las señales más evidentes se encuentran el crecimiento de las mamas o el aumento del tamaño de los testículos.
Según Jesús Argente, jefe de Pediatría y Endocrinología del Hospital Niño de Jesús de Madrid y uno de los autores de la guía, nueve de cada diez menores que llegan a consulta con estos signos no presentan esta enfermedad. Sin embargo, identificar rápidamente al pequeño porcentaje que sí la padece resulta fundamental, ya que en algunos casos está relacionada con tumores cerebrales u otras alteraciones hormonales.
El documento, elaborado tras revisar más de dos décadas de evidencia científica, busca orientar a los médicos sobre cuándo realizar resonancias magnéticas, estudios hormonales complejos o iniciar un tratamiento, evitando pruebas innecesarias cuando la evolución clínica no lo justifica.
Los especialistas reconocen que todavía no existe una explicación definitiva sobre por qué la pubertad se adelanta con mayor frecuencia. Entre los factores más estudiados se encuentran el aumento de la obesidad infantil y la posible influencia de los llamados disruptores endocrinos, sustancias químicas presentes en el ambiente capaces de alterar el funcionamiento hormonal.
España desempeña un papel relevante en la investigación de esta enfermedad gracias a uno de los mayores registros internacionales de pacientes, con más de 500 casos documentados en 14 hospitales. Esta información ha permitido mejorar el conocimiento sobre sus causas y la respuesta a los tratamientos.
La enfermedad puede tratarse mediante agonistas de la hormona liberadora de gonadotropinas, medicamentos que frenan temporalmente el desarrollo puberal y ayudan a que los niños alcancen una mayor talla en la edad adulta cuando el tratamiento está indicado.
Los autores de la guía recomiendan que, ante la sospecha de un desarrollo puberal temprano, las familias consulten con un pediatra o endocrinólogo pediátrico para valorar cada caso de manera individual. También aconsejan acudir de inmediato si aparecen síntomas neurológicos como dolores de cabeza intensos, alteraciones visuales o convulsiones, ya que podrían indicar una causa más grave.
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