Mujer recostada con una bolsa de agua caliente sobre el abdomen, representando el impacto del dolor menstrual en la vida diaria
Menstruación y salud cotidiana de las mujeres

Menstruación y salud cotidiana de las mujeres

La menstruación condiciona de manera significativa la vida diaria de la mayoría de las mujeres en España y pone de manifiesto la urgencia de avanzar hacia entornos educativos, laborales y sociales más empáticos y formados. En el contexto español, este fenómeno biológico deja de ser un asunto exclusivamente íntimo y pasa a ser una cuestión de salud pública, equidad y participación plena en la vida comunitaria.

Un estudio reciente con más de 4 000 participantes liderado por el Instituto INGENIO de la Universitat Politècnica de València y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas revela que más del 80 por ciento de las mujeres ven alterada su rutina durante la menstruación. Solo el 15,4 por ciento mantiene su vida cotidiana sin cambios, mientras que la gran mayoría adapta actividades, reduce ejercicio o evita ciertos entornos por dolor, sangrado o ansiedad social.

Menstruación en la vida cotidiana y estigma menstrual

La investigación demuestra que factores sociales agravan el impacto físico. Muchas mujeres continúan asistiendo a la escuela o al trabajo pese a experimentar dolor, náuseas o fatiga, debido al temor de ser percibidas como menos comprometidas o de sufrir repercusiones laborales. Asimismo, el estigma se manifiesta en situaciones de burla o desvalorización emocional desde la adolescencia hasta la adultez.

Además, el estudio destaca que los entornos comprensivos y bien informados disminuyen el impacto del estigma y promueven el bienestar. Cuando conversar sobre menstruación no provoca incomodidad y se reconocen las necesidades físicas y emocionales, se favorece una participación social más plena.

También se observa que la carencia de espacios adecuados y la ansiedad ante posibles manchas condicionan decisiones cotidianas de muchas mujeres. En consecuencia, iniciativas educativas y políticas públicas que normalicen la menstruación y fomenten la empatía en escuelas y centros de trabajo resultan esenciales.

Lee también: Celebrar la Bandera Mexicana fortalece identidad y educación cívica

Entradas Relacionadas