La educación inclusiva se posiciona como una prioridad regional ante las brechas persistentes que enfrentan millones de estudiantes en América Latina. En Bolivia, representantes gubernamentales, organizaciones sociales y especialistas educativos coincidieron en la necesidad de transformar los sistemas educativos para garantizar el derecho a aprender sin discriminación ni barreras estructurales.
El debate se dio durante el Primer Foro Iberoamericano de Inclusión Educativa, celebrado en Santa Cruz de la Sierra, donde participó activamente la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación. El encuentro reunió a actores de distintos países con el objetivo de intercambiar experiencias, analizar avances normativos y visibilizar los desafíos que aún limitan el acceso efectivo a la educación para personas con discapacidad y otras poblaciones históricamente excluidas.
Educación inclusiva y desafíos estructurales
Durante las sesiones se subrayó que, aunque existen marcos legales y compromisos internacionales, persisten obstáculos como la insuficiente formación docente en metodologías inclusivas, la rigidez curricular y la falta de recursos especializados. También se destacó la necesidad de contar con datos confiables que permitan diseñar políticas públicas basadas en evidencia y con enfoque de derechos.
La CLADE impulsó un taller centrado en la colaboración intersectorial, con la participación de estudiantes de formación docente, representantes de ministerios de educación, organizaciones sociales y especialistas vinculados a la UNESCO. El intercambio permitió identificar buenas prácticas y reforzar la idea de que la inclusión requiere coordinación entre escuelas, comunidades y estados.
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Entre los avances señalados se mencionó el mayor reconocimiento de las lenguas de señas en algunos países y el incremento del acceso escolar de personas con discapacidad, aunque se reconoció que estos logros siguen siendo desiguales.
El foro concluyó con el llamado a fortalecer alianzas regionales y a traducir los compromisos en acciones concretas. Estudios recientes de organismos internacionales indican que los sistemas educativos inclusivos mejoran la permanencia escolar y reducen la desigualdad, lo que refuerza la urgencia de avanzar de manera coordinada en toda la región.