A menudo invisible en los planes de estudio, la educación financiera está tomando protagonismo en España como una herramienta clave para combatir la desigualdad. No se trata solo de entender números, sino de formar ciudadanos capaces de tomar decisiones que impactan su presente y su futuro. En este contexto, se consolida como un factor indispensable para promover el empleo digno y la inclusión social en entornos vulnerables.
La educación financiera como motor de oportunidades
En octubre de 2025, se puso en marcha la segunda edición del programa “Educación Financiera para el Empleo y la Inclusión” liderado por Fundación MAPFRE. Esta iniciativa, impulsada junto a entidades como Fundación ONCE, Cruz Roja y Secretariado Gitano, ha capacitado ya a más de 1.000 personas en situación de vulnerabilidad. A través de talleres adaptados a diferentes perfiles, los participantes adquieren conocimientos esenciales sobre ahorro, endeudamiento responsable y gestión cotidiana del dinero.
El enfoque del programa se basa en la convicción de que la alfabetización financiera no debe reservarse a expertos. Por el contrario, debe convertirse en un derecho accesible para todos. Esta visión transforma la educación financiera en una palanca de empoderamiento, capaz de fortalecer la autonomía de personas desempleadas, jóvenes, migrantes y familias que enfrentan barreras estructurales.
La colaboración entre instituciones públicas, fundaciones y organizaciones sociales ha permitido diseñar contenidos inclusivos y metodologías flexibles. De este modo, los participantes no solo aprenden a gestionar sus finanzas, sino también a planificar metas, evitar prácticas abusivas y mejorar su empleabilidad..
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