Los avances en nutrición infantil están transformando la manera en que América Latina entiende el cuidado durante la primera infancia. En Argentina, expertos en salud materno-infantil coinciden en que los primeros 1000 días de vida desde la gestación hasta los dos años representan una ventana crítica para el desarrollo físico, cognitivo y emocional. Dentro de este periodo, la alimentación complementaria ocupa un rol estratégico, ya que establece las bases para hábitos alimentarios saludables a largo plazo.
Alimentación complementaria y desarrollo infantil
En el país, el inicio de la alimentación complementaria a partir de los seis meses debe realizarse de manera progresiva, sin dejar de ofrecer leche materna como fuente principal de nutrientes. Las recomendaciones actuales priorizan la diversidad, textura y frecuencia de los alimentos ofrecidos, adaptándose a las señales del niño y promoviendo un vínculo positivo con la comida.
Además, los especialistas del Hospital de Clínicas José de San Martín y de UNICEF Argentina subrayan la importancia de introducir alimentos ricos en hierro y zinc, fundamentales para prevenir deficiencias nutricionales frecuentes en esta etapa. El enfoque está puesto no solo en el qué, sino en el cómo: el entorno afectivo durante las comidas es determinante para que niñas y niños desarrollen autonomía y una relación saludable con los alimentos.
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Educación alimentaria en el hogar y políticas públicas
Este conocimiento está permeando en programas nacionales de salud y educación, como la Ley 27.611 de los Mil Días, que garantiza el derecho a la alimentación adecuada desde el embarazo. La difusión de información clara y basada en evidencia científica es esencial para reducir las brechas de acceso, sobre todo en contextos de vulnerabilidad.
