Los adolescentes autistas procesan las voces desconocidas de manera diferente a otros jóvenes de su misma edad, según una investigación liderada por Stanford Medicine. El estudio encontró que, durante la adolescencia, sus cerebros mantienen una conexión más fuerte con la voz de su madre en lugar de mostrar un mayor interés por las voces de personas desconocidas, como ocurre en adolescentes sin autismo.
Los hallazgos, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), podrían abrir la puerta a nuevas terapias enfocadas específicamente en esta etapa del desarrollo.
Adolescentes autistas mantienen mayor atención a la voz materna
Los investigadores analizaron a 79 niños y adolescentes de entre 7 y 17 años, incluidos 39 con trastorno del espectro autista y 40 participantes sin el diagnóstico.
Mientras los participantes se sometían a estudios de resonancia magnética funcional, escuchaban palabras sin significado pronunciadas por su madre, por mujeres desconocidas y distintos sonidos ambientales. El objetivo era medir cómo reaccionaban diferentes áreas del cerebro ante cada estímulo.
Los resultados mostraron que, en adolescentes sin autismo, las regiones cerebrales relacionadas con la recompensa y la atención responden cada vez más a voces desconocidas conforme crecen, un cambio que facilita la creación de nuevas relaciones sociales.
En cambio, en los jóvenes con autismo esa respuesta no aumenta con la edad. Incluso, en algunos casos disminuye, mientras que la voz de la madre adquiere un peso todavía mayor, especialmente en quienes presentan mayores dificultades sociales.
El estudio plantea nuevas oportunidades para las terapias
Los investigadores explican que las voces representan una parte esencial de las relaciones humanas, ya que ayudan a interpretar emociones, generar confianza y fortalecer los vínculos sociales.
Daniel Abrams, autor principal del estudio, señaló que la adolescencia representa una oportunidad importante para fortalecer las habilidades sociales de los jóvenes con autismo. Sin embargo, la mayoría de las intervenciones actuales se concentran en niños pequeños y existen pocas alternativas diseñadas para adolescentes.
Los especialistas consideran que comprender cómo cambia el cerebro durante esta etapa permitirá desarrollar tratamientos más efectivos que favorezcan la comunicación y la integración social. También recuerdan que el cerebro continúa siendo altamente plástico durante la adolescencia, por lo que todavía existe un amplio potencial para mejorar estas habilidades mediante intervenciones adecuadas.