Violencia económica y sus señales financieras
El control del dinero puede convertirse en una forma de maltrato difícil de reconocer desde fuera de una relación. Limitar el acceso a una cuenta, generar deudas, impedir que una pareja trabaje o controlar sus gastos puede reducir progresivamente su independencia.
Ahora, una investigación publicada en Nature muestra que la violencia económica también puede dejar patrones identificables en los datos bancarios. El análisis encontró diferencias financieras varios años antes de que las mujeres afectadas comunicaran formalmente el abuso a su banco.
Investigadores y especialistas de Lloyds Banking Group analizaron información anonimizada de 5,428 mujeres que habían reportado abuso financiero. Después compararon 373 indicadores con los de otras 15,000 clientas de características socioeconómicas y demográficas similares.
El estudio encontró diferencias significativas en 161 indicadores. En promedio, los patrones financieros distintos podían observarse seis años antes de que las afectadas informaran sobre el abuso.
Las víctimas tenían aproximadamente 3,501 libras menos en sus cuentas y 32% más de deudas impagadas. Sus puntuaciones crediticias también eran alrededor de 20% inferiores al promedio de la población bancaria analizada.
Esta situación puede generar un círculo difícil de romper. Una peor calificación crediticia limita el acceso a préstamos y otros productos financieros precisamente cuando una persona puede necesitar recursos para recuperar su independencia.
Las diferencias no se limitaron al dinero disponible. Las mujeres que habían reportado abuso restablecían 16% más sus contraseñas de banca electrónica y solicitaban un nuevo PIN prácticamente el doble de veces que las integrantes del grupo de comparación.
También aparecieron con mayor frecuencia cambios de domicilio para recibir comunicaciones y reportes de tarjetas perdidas o robadas.
Los investigadores advierten que estos patrones no permiten identificar automáticamente a una víctima. El estudio es observacional y un cambio de contraseña, una deuda o un saldo bajo pueden tener numerosas explicaciones. Por ello, los indicadores no deberían utilizarse aisladamente para etiquetar clientes.
La investigación sí podría ayudar a bancos y organismos especializados a comprender mejor cómo se manifiesta el abuso financiero y desarrollar mecanismos de atención cuando una persona solicita ayuda.
ONU Mujeres describe esta forma de violencia como aquella que busca generar dependencia mediante el control de los recursos financieros, incluyendo impedir el acceso al dinero o prohibir trabajar o estudiar. El Convenio de Estambul también reconoce el daño económico dentro de la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica.
El problema afecta a una población considerable. La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024 señala que 11.7% de las mujeres de 16 años o más residentes en España ha sufrido violencia económica de una pareja alguna vez en su vida, equivalente a cerca de 2.5 millones.
Los datos bancarios no pueden sustituir una evaluación profesional ni demostrar por sí mismos que existe maltrato. Sin embargo, el estudio muestra que las consecuencias económicas pueden comenzar mucho antes de una denuncia y permanecer incluso después de que una persona intenta abandonar una relación abusiva.
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