IA y pensamiento crítico entre estudiantes
La inteligencia artificial se integra rápidamente en la manera en que niños y jóvenes buscan información, resuelven tareas y estudian. Sin embargo, todavía existe poca evidencia sobre sus efectos en estudiantes que apenas están desarrollando habilidades como el pensamiento crítico y la resolución independiente de problemas.
Una revisión internacional encabezada por investigadores de la Norwegian University of Science and Technology (NTNU), junto con especialistas de universidades checas, encontró que la IA puede favorecer el aprendizaje o debilitarlo dependiendo principalmente de cómo se utilice.
Hilde Storrøsæter y sus colegas analizaron 173 investigaciones internacionales sobre inteligencia artificial generativa en educación. Los trabajos estudiados abarcaron desde la aparición masiva de los modelos de lenguaje en 2022 hasta la primavera de 2025.
Los resultados muestran un efecto dual. Las herramientas pueden fortalecer habilidades cuando sirven para plantear preguntas, contrastar perspectivas, analizar información y construir razonamientos propios.
El panorama cambia cuando proporcionan respuestas que el estudiante acepta sin analizarlas. En estos casos, los investigadores identificaron riesgos de dependencia, pensamiento superficial y menor práctica de la resolución autónoma de problemas.
Entre 139 estudios que analizaron pensamiento crítico, 67 encontraron únicamente efectos positivos, 33 reportaron efectos negativos y 39 observaron resultados de ambos tipos.
En resolución de problemas, 57 de 103 investigaciones registraron solamente efectos positivos. Otras 23 encontraron efectos negativos y la misma cantidad identificó una combinación de ambos.
Una de las principales limitaciones de la evidencia disponible está en las edades estudiadas. Alrededor del 80% de las investigaciones analizadas trabajó con estudiantes universitarios o de educación superior.
Por ello, los autores advierten que los resultados observados en adultos jóvenes no pueden trasladarse automáticamente a estudiantes de 10 o 14 años, cuyos procesos cognitivos todavía se encuentran en desarrollo.
También detectaron otras limitaciones. Gran parte de los estudios utiliza información proporcionada por los propios participantes en lugar de mediciones objetivas realizadas a lo largo del tiempo. Además, existe una importante desigualdad geográfica: Asia concentra una parte considerable de la investigación, mientras África, Sudamérica y Asia Central aparecen poco representadas.
El cambio tecnológico ya puede observarse en los hábitos juveniles. Una encuesta de la Autoridad Noruega de Medios encontró que el uso de Google entre personas de 9 a 18 años cayó de 72% en 2024 a 47% en 2026. Además, 39% de los niños noruegos de 11 y 12 años ya utilizaba herramientas de inteligencia artificial.
Para los investigadores, el papel docente será determinante. Las escuelas necesitan enseñar alfabetización en inteligencia artificial junto con pensamiento crítico, evaluación de fuentes y resolución de problemas. También deben diseñar actividades donde estas herramientas apoyen determinadas partes del aprendizaje sin reemplazar el razonamiento que corresponde desarrollar al estudiante.
El desafío educativo, por tanto, no consiste solamente en decidir si permitir o prohibir estas tecnologías. La cuestión central será enseñar a utilizarlas de manera que ayuden a pensar en lugar de convertirse en un sustituto del pensamiento.
El control del dinero puede convertirse en una forma de maltrato difícil de reconocer desde…
Los materiales educativos en pantalla ofrecen algo más que una versión electrónica de las páginas…
La prevención del VIH en México incorpora una alternativa que reduce la frecuencia de administración…
Maricarmen Abascal llegó con sus padres a un piso del barrio madrileño de Retiro cuando…
La bisexualidad forma parte de la diversidad sexual de millones de personas, pero todavía enfrenta…
La adolescencia concentra algunas de las experiencias sociales más intensas de la vida. Amistades, rechazo,…