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Sara Wickström descubre cómo las células sienten su entorno

Durante décadas, la biología explicó el comportamiento celular principalmente mediante genes y señales químicas. La investigadora finlandesa Sara Wickström ha ampliado esa visión al demostrar que las células también interpretan fuerzas físicas de su entorno y pueden transformar esa información en cambios en la actividad genética.

Wickström, directora del Instituto Max Planck de Biomedicina Molecular de Münster, estudia cómo presión, estiramiento y rigidez afectan a los tejidos. Sus aportaciones a la mecanobiología le valieron el premio Körber, dotado con un millón de euros y considerado uno de los reconocimientos científicos más importantes de Europa.

Sara Wickström revela cómo las células sienten su entorno

Uno de sus hallazgos mostró que aplicar fuerzas mecánicas a células madre de la piel reorganiza ampliamente la cromatina, formada por ADN y proteínas. Esa modificación puede determinar qué genes permanecen activos y, por tanto, cómo funciona una célula.

El fenómeno ayuda a explicar por qué células similares producen tejidos tan diferentes como la piel fina del párpado y la resistente planta del pie. También interviene en vasos sanguíneos, músculos y corazón, donde las propiedades mecánicas resultan fundamentales para conservar funciones especializadas.

Sus investigaciones sobre envejecimiento indican además que las células madre cutáneas no necesariamente pierden capacidad porque estén dañadas. El deterioro puede surgir cuando cambia mecánicamente el tejido que las rodea, una observación que abre nuevas preguntas sobre estrategias de rejuvenecimiento.

Del envejecimiento al cáncer y nuevos diagnósticos

El equipo también estudia tumores. Conforme crecen, generan presión y vuelven más rígido y fibrótico su microambiente. Wickström plantea que esas condiciones podrían reprogramar células cancerosas y favorecer comportamientos más agresivos.

Su grupo busca convertir estas respuestas mecánicas en biomarcadores capaces de anticipar la agresividad de determinados cánceres. Incluso creó una empresa derivada para trasladar esos avances hacia aplicaciones clínicas.

La científica considera posibles futuros fármacos capaces de modificar la respuesta celular a las fuerzas, aunque advierte que esa vía permanece en etapas tempranas. Sus estudios reflejan una transformación mayor en biología, favorecida por nuevas técnicas ópticas y herramientas computacionales que permiten observar directamente los procesos celulares.

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REDACCIÓN

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