Hablar de menstruación en las escuelas públicas de San Luis Potosí aún es un reto cotidiano. El estigma, la falta de información científica y la ausencia de productos de higiene menstrual impactan directamente en el derecho a la educación de niñas, adolescentes y personas menstruantes.
Activistas y educadoras potosinas participaron en una mesa de trabajo legislativa para visibilizar la urgencia de implementar una política de educación menstrual. Las propuestas no solo buscan distribuir productos menstruales gratuitos en planteles escolares, sino también transformar la cultura institucional a través de la formación docente y la inclusión curricular del tema.
San Luis Potosí avanza hacia una educación menstrual integral
En esta agenda educativa, la equidad menstrual va más allá de la higiene. Se trata de garantizar que estudiantes no abandonen el aula por una razón tan prevenible como no tener una toalla sanitaria. Las cifras más recientes de Unicef confirman que el 43% de adolescentes mexicanas entre 12 y 19 años han faltado a clases por no contar con estos insumos.
Por ello, desde el Congreso potosino se promueve una estrategia multisectorial que incluya campañas de sensibilización, cambios normativos y la creación de entornos seguros para hablar del ciclo menstrual sin vergüenza.
La urgencia es clara: sin educación menstrual no hay permanencia escolar, no hay bienestar ni condiciones dignas para aprender. Esta visión ya empieza a permear en políticas públicas de San Luis Potosí, impulsando una transformación que coloca a la escuela como espacio de justicia y cuidado.
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