El aprendizaje toma fuerza cuando conecta el aula con la vida cotidiana. En Nuevo León, Kia México desarrolló una iniciativa que promueve la educación STEM y el cuidado ambiental mediante talleres prácticos dirigidos a estudiantes de primaria y secundaria. La propuesta busca fortalecer la curiosidad científica y la responsabilidad ecológica desde edades tempranas, combinando experimentación, juego y reflexión.
La estrategia incluyó actividades sobre magnetismo, reciclaje y uso responsable del agua. Los estudiantes exploraron fenómenos físicos con materiales sencillos y comprendieron cómo los procesos de separación y reutilización de residuos impactan en el medio ambiente. Además, se fomentó el análisis crítico respecto a los hábitos de consumo y la importancia de la acción comunitaria para la sostenibilidad.
Talleres que vinculan ciencia y responsabilidad social
Los talleres fueron facilitados por personal especializado que presentó la ciencia como una herramienta cercana y comprensible. También se buscó que los docentes contaran con recursos para replicar las dinámicas en sus clases.
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Asimismo, la propuesta destacó la relevancia de que las empresas se involucren en el desarrollo educativo del territorio donde operan. La colaboración entre sector productivo y escuelas puede fortalecer la orientación vocacional, permitir el acceso a tecnología y abrir espacios de aprendizaje activo más allá del currículo tradicional.
Educación STEM para el futuro
La educación STEM se ha vuelto fundamental ante la demanda creciente de competencias científicas y tecnológicas. En agosto de 2025, diversas evaluaciones estatales señalaron que los programas que integran experimentación y sostenibilidad mejoran la motivación y el desempeño de los estudiantes, además de fomentar vocaciones tempranas en ingeniería, ciencias y diseño tecnológico.
