Elegir entre bañarse por la mañana o por la noche depende principalmente de las preferencias personales. La ciencia encuentra algunas ventajas en cada horario, pero los expertos consideran que otros hábitos de higiene tienen mayor impacto.
Durante el día, la piel acumula sudor, grasa, polvo, polen y contaminantes. Una ducha nocturna elimina buena parte de estos residuos antes de acostarse y evita llevarlos directamente a las sábanas.
Sin embargo, el cuerpo vuelve a sudar mientras dormimos. Primrose Freestone, microbióloga de la Universidad de Leicester, explica que una persona puede producir hasta medio litro de sudor durante la noche y desprender miles de células cutáneas.
Por eso, ducharse antes de dormir no garantiza despertar completamente limpio.
Bañarse de noche puede favorecer el sueño
La ducha nocturna sí ofrece una ventaja relacionada con el descanso. Un metaanálisis de 13 estudios encontró que tomar una ducha o baño caliente durante unos 10 minutos, entre una y dos horas antes de acostarse, puede ayudar a conciliar el sueño más rápido.
Los investigadores creen que el aumento de la temperatura corporal y su posterior descenso podrían funcionar como una señal para preparar al organismo para dormir, aunque todavía necesitan estudiar mejor este mecanismo.
La ducha matutina también tiene beneficios. Permite eliminar el sudor, las células muertas y parte de los microorganismos acumulados durante la noche, además de proporcionar una sensación de frescura al comenzar el día.
Mantener las sábanas limpias resulta más importante
Holly Wilkinson, profesora de la Universidad de Hull, señala que lavar regularmente la ropa de cama puede resultar más importante que elegir entre una ducha matutina o nocturna.
Las sábanas, almohadas y edredones acumulan bacterias, hongos y ácaros del polvo. Estos últimos pueden aumentar el riesgo de alergias, mientras algunos hongos representan un problema especial para personas con determinadas enfermedades respiratorias.
Los expertos coinciden en que, si alguien se ducha una vez al día, el horario probablemente tenga poca influencia sobre su salud.
Tampoco todas las personas necesitan una ducha diaria. La frecuencia depende de factores como actividad física, clima y trabajo. Mantener limpias las principales zonas del cuerpo y lavar regularmente la ropa de cama resulta más relevante que establecer una hora universal para ducharse.