La brecha socioeconómica limita el acceso al diagnóstico y tratamiento del cáncer en millones de personas.
La brecha socioeconómica define la supervivencia al cáncer

La brecha socioeconómica define la supervivencia al cáncer

El cáncer afecta de manera directa o indirecta a casi toda la población mundial, pero sus consecuencias no se distribuyen por igual. Un informe de la Organización Mundial de la Salud advierte que la brecha socioeconómica condiciona el acceso a la prevención, el diagnóstico, los tratamientos y las posibilidades de supervivencia.

La diferencia aparece con claridad en el cáncer de mama: mientras la supervivencia a cinco años supera el 85% en los países de altos ingresos, apenas alcanza el 45% en las naciones más pobres. La OMS también señala que solo el 28% de los países incluye un control integral del cáncer dentro de su cobertura sanitaria universal.

La brecha socioeconómica atraviesa toda la atención

El cáncer sigue como la segunda causa de muerte en el mundo, después de las enfermedades cardiovasculares. Cada año, los sistemas sanitarios detectan 20.6 millones de casos y registran 10 millones de muertes. La OMS calcula que los diagnósticos podrían acercarse a 35 millones anuales en 2050 si los gobiernos no adoptan medidas urgentes.

La desigualdad comienza antes del diagnóstico. Aunque el 85% de los países incorporó la vacunación contra el virus del papiloma humano en sus programas nacionales, la cobertura de la primera dosis alcanza solo el 31%, lejos de la meta del 90% prevista para 2030.

El diagnóstico temprano también depende de los recursos disponibles. En África, poco más de un tercio de los casos de cáncer de mama se detecta en las primeras etapas. En Europa, esa proporción llega al 76%. La diferencia reduce las posibilidades de curación en los territorios con menor infraestructura sanitaria.

Los costos impiden completar muchos tratamientos

Después del diagnóstico, el tiempo de espera marca otra diferencia. En los países ricos, los pacientes suelen iniciar el tratamiento entre dos y cuatro semanas después. En las regiones de ingresos bajos y medios, las demoras pueden extenderse de dos a seis meses.

Además, los medicamentos prioritarios contra el cáncer presentan grandes disparidades. Su disponibilidad oscila entre el 68% y el 94% en países de altos ingresos, mientras que en las regiones más pobres se ubica entre el 9% y el 54%.

La carga económica también golpea a las familias. Una encuesta de la OMS encontró que el 45% de los pacientes enfrenta dificultades financieras por la enfermedad. Los gastos médicos, el transporte, la pérdida de empleo y el cuidado infantil pueden provocar endeudamiento o bancarrota, incluso en países con cobertura universal.

El informe critica que la investigación priorice tratamientos costosos con beneficios clínicos limitados, mientras los sistemas descuidan la prevención, la detección temprana, el personal especializado y la infraestructura básica.

La OMS también alerta sobre el aumento del cáncer en menores de 50 años. Entre 1990 y 2019, los casos en adultos jóvenes crecieron 79%. Los expertos relacionan parte de esta tendencia con el sobrediagnóstico, pero también investigan factores ambientales, obesidad, sedentarismo, alimentación y cambios en el microbioma.

El organismo propone integrar el control del cáncer en la cobertura universal, aumentar los recursos para prevención y garantizar un acceso equitativo a diagnósticos, medicamentos, cirugía y radioterapia. Para la OMS, las desigualdades no son inevitables: responden a decisiones políticas y pueden revertirse con acciones coordinadas.

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