Investigación sobre la nutrición de las abejas y la importancia de ofrecer diversas fuentes de polen.
Abejas ajustan su alimentación para evitar excesos dañinos

Abejas ajustan su alimentación para evitar excesos dañinos

Las abejas pueden modificar cuánto comen cuando detectan un desequilibrio de aminoácidos esenciales en su alimento. Un estudio dirigido por la Universidad de Oxford descubrió que este mecanismo les permite reducir el riesgo de consumir cantidades potencialmente tóxicas de ciertos nutrientes presentes en el polen.

El hallazgo cuestiona la idea de que cualquier fuente de polen ofrece una dieta completa. Además, aporta información relevante para agricultores, jardineros, conservacionistas y propietarios de tierras que buscan proteger a los polinizadores mediante cultivos y áreas verdes mejor diseñadas.

Las abejas detectan desequilibrios en los aminoácidos

El néctar aporta principalmente azúcar, mientras que el polen representa la principal fuente de proteínas para estos insectos. Sin embargo, las plantas producen el polen como material reproductivo y no exclusivamente como recompensa alimentaria, por lo que su composición nutricional no siempre coincide con las necesidades de los polinizadores.

Los investigadores compararon los aminoácidos esenciales presentes en los tejidos de las abejas melíferas con el polen de 99 especies de plantas con flores del Reino Unido, pertenecientes a 26 familias. Después, prepararon dietas artificiales que reproducían distintos perfiles nutricionales y las ofrecieron a obreras recién emergidas.

La mayoría de las muestras de polen presentó una combinación poco adecuada. En cambio, los insectos que recibieron alimentos con una composición más cercana a la de sus propios tejidos comieron más, aumentaron su masa corporal y eligieron una dieta con mayor proporción de proteína.

La diversidad floral puede mejorar la nutrición de los polinizadores

El equipo identificó a la histidina como uno de los factores que regulan el consumo. Cuando las dietas contenían una cantidad elevada de este aminoácido frente a otros importantes para el crecimiento, como la leucina y la isoleucina, los insectos redujeron la ingesta de proteínas y carbohidratos.

Los científicos creen que una señal posterior a la digestión limita el consumo y evita los efectos dañinos de un exceso de determinados aminoácidos. Este mecanismo impediría que los insectos comieran más polen para compensar una deficiencia y terminaran acumulando otro nutriente en cantidades perjudiciales.

Las colonias de miel compensan estos desequilibrios al recolectar polen de diferentes flores y convertirlo en “pan de abeja”. Las nodrizas procesan ese alimento y producen secreciones como la jalea real, cuya composición se aproxima mucho más a las necesidades de las larvas.

Los abejorros y muchas especies solitarias no cuentan con ese sistema, pues alimentan directamente a sus crías con polen. Por esta razón, una baja diversidad de plantas puede limitar su crecimiento y supervivencia. Los autores recomiendan que los programas para proteger polinizadores ofrezcan flores durante toda la temporada, pero también una variedad suficiente de fuentes nutricionales.

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