La inteligencia artificial transformará prácticamente todas las funciones del sector público y social, desde la seguridad nacional hasta la educación y la atención médica. Ante este escenario, la Escuela Kennedy de Harvard presentó un plan estratégico a 10 años que incorpora una formación más profunda en tecnología, análisis de datos y gobernanza de la IA.
La institución busca que sus estudiantes no se limiten a observar el desarrollo tecnológico, sino que aprendan a utilizar sus herramientas para resolver problemas colectivos. El programa contempla nuevas materias, profesores especializados y una concentración académica enfocada en tecnología dentro de la maestría en políticas públicas.
Harvard transforma la formación en política pública
Jeremy Weinstein, decano de la Escuela Kennedy, sostuvo que no existe un área gubernamental que quede al margen del impacto de la inteligencia artificial generativa. Por esa razón, considera indispensable actualizar los programas académicos y preparar a quienes ocuparán puestos de liderazgo.
La escuela lanzará una nueva concentración en política tecnológica para los estudiantes de su maestría y analizará la posibilidad de crear un título especializado. También contrató a dos profesores dedicados a estudiar la relación entre inteligencia artificial, gobierno y regulación.
Entre ellos se encuentra Stephen Casper, procedente del Instituto Tecnológico de Massachusetts, quien impartirá cursos de métodos y asignaturas sobre gobernanza de la IA.
Algunas modificaciones ya comenzaron. Durante el semestre de primavera, los estudiantes pudieron cursar una materia sobre las implicaciones de la inteligencia artificial para la seguridad nacional, dirigida por Jake Sullivan, exasesor de Seguridad Nacional del presidente Joe Biden.
También se impartió el curso Resolución de problemas públicos con inteligencia artificial generativa, encabezado por Weinstein y el matemático Sharad Goel. La asignatura combinó discusiones, estudios de caso y ejercicios prácticos para explicar tanto el funcionamiento técnico de estas herramientas como los dilemas que plantean.
Estudiantes emplean IA para resolver problemas reales
Uno de los objetivos consiste en familiarizar a estudiantes sin formación previa en ciencias o ingeniería con asistentes de programación, Python y técnicas de análisis. La institución pretende que puedan evaluar las capacidades y limitaciones de la tecnología antes de tomar decisiones.
En uno de los laboratorios, los alumnos desarrollaron herramientas de entrenamiento para operadores del número de emergencias 911. Los simuladores utilizaron inteligencia artificial generativa y datos reales para recrear llamadas y evaluar si el personal enviaba a la agencia adecuada.
Esta solución podría resultar útil en situaciones que no requieren la presencia de policías armados, como determinadas crisis de salud mental. Además, permitiría detectar deficiencias en la capacitación y reducir el tiempo y los recursos que los municipios dedican a formar nuevos operadores.
Jake Sullivan explicó que la IA no tiene un equivalente histórico claro porque, a diferencia de tecnologías como la energía nuclear, su desarrollo está dirigido principalmente por empresas privadas y no por los gobiernos.
Su curso analiza cómo Estados Unidos, China y otras potencias intentan aprovechar esta tecnología mientras administran sus riesgos. La IA ya influye en las estrategias económicas, los controles de exportación, la seguridad nacional y el equilibrio de poder entre países.
Weinstein considera que las instituciones públicas necesitarán líderes con conocimientos técnicos suficientes para emplear la innovación sin convertirse en consumidores pasivos. Para Harvard, formar a esos perfiles será una de sus tareas centrales durante la próxima década.