La ciudad de Barcelona vive un momento histórico con la culminación de una de las etapas más importantes de la construcción de La Sagrada Familia. Tras 144 años de trabajos ininterrumpidos, el emblemático templo diseñado por Antoni Gaudí logró convertirse en el edificio religioso más alto del planeta.
La reciente colocación de la cruz que corona la torre de Jesucristo marcó un nuevo capítulo para una de las obras arquitectónicas más reconocidas del mundo. El proyecto, iniciado en el siglo XIX y dirigido por Gaudí desde 1883, continúa atrayendo millones de visitantes y consolidando su relevancia cultural y religiosa.
La Sagrada Familia supera a la catedral de Ulm
Con una altura total de 172.5 metros, La Sagrada Familia superó oficialmente a la catedral de Ulm, en Alemania, que durante años mantuvo el récord como el edificio religioso más alto del mundo.
La estructura alcanzó esta marca después de que se instalara una cruz de 17 metros de altura y cerca de 100 toneladas de peso sobre la torre principal. Además, el próximo 10 de junio el papa León XIV tiene previsto bendecir la nueva torre durante una ceremonia especial que ha despertado enorme interés internacional.
Los datos económicos reflejan también la magnitud del proyecto. Durante 2025, la basílica vendió aproximadamente 4.8 millones de entradas y generó ingresos cercanos a los 134 millones de euros. De esa cifra, más de 113 millones fueron destinados directamente a financiar las obras de construcción.
Una obra que todavía no está terminada
Pese al avance alcanzado, el proyecto aún tiene pendientes varios elementos fundamentales. Entre ellos destacan cuatro torres dedicadas a los apóstoles, una segunda sacristía y la futura fachada de la Gloria, considerada la parte más compleja y debatida del conjunto arquitectónico.
Para la decoración de esa fachada figuran nombres de gran prestigio internacional como Miquel Barceló, Cristina Iglesias y el escultor mexicano Javier Marín. Hasta el momento, la Junta Constructora no ha anunciado una decisión definitiva sobre quién participará en esta fase.
Sin embargo, el crecimiento del templo no está exento de críticas. El arquitecto Jordi Badia ha cuestionado la transformación del recinto en una gran atracción turística y considera que Antoni Gaudí probablemente habría mostrado reservas ante algunos cambios observados en las últimas décadas.
Mientras continúan los trabajos pendientes, La Sagrada Familia mantiene su posición como uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos y visitados del mundo, financiado exclusivamente mediante aportaciones privadas y la venta de entradas.