Investigación sobre la evolución de salamandras en Yale
Las apariencias pueden ocultar procesos evolutivos mucho más complejos de lo que sugieren los rasgos externos. Esa es la principal conclusión de una investigación liderada por científicos de la Universidad de Yale, quienes descubrieron que un grupo de anfibios aparentemente muy similares desarrolló importantes diferencias fisiológicas a lo largo del tiempo.
El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), analizó cerca de 300 ejemplares de salamandras del género Plethodon, distribuidas en bosques del este de Estados Unidos. Aunque las distintas especies presentan una apariencia casi idéntica, los investigadores comprobaron que su evolución interna siguió caminos muy diferentes.
La investigación fue encabezada por Nathalie Alomar, estudiante doctoral de la Graduate School of Arts and Sciences de Yale, como parte de un proyecto dirigido por Martha Muñoz, profesora asociada de Ecología y Biología Evolutiva de la Facultad de Artes y Ciencias de la universidad.
Los científicos evaluaron resistencia a la pérdida de agua, metabolismo, tolerancia al frío y al calor, temperatura preferida, tamaño corporal, proporciones de las extremidades y forma del cráneo. Posteriormente compararon esos datos con información climática y análisis evolutivos.
Además, encontraron que la fisiología evolucionó con mayor rapidez que las características visibles. La resistencia al calor cambió poco entre especies, mientras que la capacidad para conservar humedad mostró diferencias mucho más marcadas, estrechamente relacionadas con el clima de cada hábitat.
Martha Muñoz explicó que estas especies mantienen prácticamente el mismo plan corporal desde hace decenas de millones de años, lo que durante mucho tiempo llevó a considerarlas un ejemplo de evolución estática. Sin embargo, el nuevo análisis demuestra que la diversidad permanecía oculta en procesos internos imposibles de detectar únicamente mediante la observación externa.
Durante cuatro años, el equipo realizó expediciones nocturnas en nueve estados de Estados Unidos, desde Connecticut hasta Georgia y las montañas Ozark. También participaron investigadores del Yale Institute for Biospheric Studies, el Yale Peabody Museum, la Universidad de Alabama y la Universidad de Carolina del Norte. Los especialistas ahora buscarán reconstruir la historia evolutiva completa de estas especies y comprender cómo respondieron a antiguos cambios climáticos
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