Investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center identificaron un mecanismo biológico que explica cómo el estrés afecta directamente el funcionamiento digestivo y favorece problemas como estreñimiento asociado al síndrome de intestino irritable.
El estudio, publicado en Journal of Biological Chemistry, reveló que las hormonas relacionadas con el estrés interfieren con la comunicación entre células nerviosas del intestino, ralentizando el tránsito digestivo.
Los científicos centraron su investigación en el sistema nervioso entérico, conocido como el “segundo cerebro” del cuerpo humano por su capacidad de controlar la digestión de forma autónoma.
Además, explicaron que este sistema permanece conectado al resto del organismo, por lo que factores emocionales pueden alterar sus funciones normales.
Investigadores analizan impacto del estrés en el intestino
El equipo liderado por Subhash Kulkarni encontró que las hormonas vinculadas al estrés afectan una vía química clave relacionada con el movimiento intestinal.
Dicha vía involucra una molécula llamada BDNF y su receptor TrkB, responsables de mantener activa la respuesta digestiva.
Cuando esta comunicación celular se interrumpe, el movimiento gastrointestinal disminuye y aumenta el riesgo de estreñimiento persistente.
Asimismo, investigadores observaron que restaurar esta señal mediante un compuesto experimental permitió recuperar el funcionamiento intestinal en modelos preclínicos.
Srinivas Puttapaka explicó que el hallazgo permite comprender mejor por qué algunas personas desarrollan problemas digestivos duraderos después de episodios de estrés prolongado.
Hallazgo abre nuevas opciones contra trastornos digestivos
Especialistas señalaron que el síndrome de intestino irritable con predominio de estreñimiento afecta a millones de personas y suele relacionarse con factores emocionales.
Hasta ahora, aunque ya existían indicios sobre el impacto del estrés en el intestino, no estaba claro el mecanismo exacto detrás de esa alteración.
Por otro lado, los investigadores consideran que esta vía podría convertirse en un objetivo terapéutico para futuros tratamientos dirigidos específicamente a trastornos digestivos relacionados con estrés.
El estudio también destaca la importancia de comprender la conexión entre cerebro, emociones y salud intestinal.
Finalmente, Harvard Medical School indicó que estos descubrimientos podrían facilitar el desarrollo de medicamentos más precisos para personas con estreñimiento asociado al síndrome de intestino irritable.