Descubrimiento de planetas gigantes con una densidad extremadamente baja que desafía las teorías sobre su formación.
Descubren planetas más ligeros que el algodón de azúcar

Descubren planetas más ligeros que el algodón de azúcar

Un equipo internacional de astrónomos identificó dos planetas gigantes con una densidad tan baja que resulta inferior a la del algodón de azúcar. El hallazgo desafía las teorías actuales sobre la formación de mundos fuera del Sistema Solar y ofrece una oportunidad única para comprender cómo evolucionan estos cuerpos celestes.

Los exoplanetas, llamados TOI-791 b y TOI-791 c, orbitan una estrella ubicada a unos 1,110 años luz de la Tierra, en la constelación austral de Volans. Aunque ambos tienen un tamaño similar al de Júpiter, presentan una estructura extremadamente difusa.

Los planetas sorprenden por su densidad extremadamente baja

Los investigadores calcularon que TOI-791 b posee una densidad de apenas 0.038 gramos por centímetro cúbico, mientras que TOI-791 c alcanza 0.047 gramos por centímetro cúbico. Como referencia, Júpiter registra una densidad promedio de 1.33 gramos por centímetro cúbico, mientras que la Tierra llega a 5.5.

El estudio también reveló que ambos mundos mantienen una inusual resonancia gravitacional de 5:3. Esto significa que, por cada cinco vueltas del planeta interior alrededor de su estrella, el exterior completa casi exactamente tres órbitas. Esa interacción permitió a los científicos medir sus masas mediante pequeñas variaciones en el momento en que transitan frente a su estrella.

El sistema ayudará a entender cómo nacen estos mundos

Los científicos consideran que TOI-791 constituye un laboratorio excepcional para estudiar los llamados «super-puff», un tipo de planeta muy poco común del que solo se conocen otros cuatro sistemas similares. Una de las principales hipótesis sostiene que estos cuerpos desarrollaron enormes atmósferas ricas en hidrógeno y helio cuando se formaron en regiones frías del disco de gas y polvo que rodeaba a su estrella.

El descubrimiento fue posible gracias a ocho años de observaciones realizadas desde telescopios terrestres y espaciales, incluido el telescopio ASTEP, instalado en la Antártida. Los investigadores planean utilizar el Telescopio Espacial James Webb para analizar la composición atmosférica de estos exoplanetas y obtener nuevas pistas sobre su origen y evolución.

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