El cerebro coordina la formación y recuperación de los recuerdos mediante breves ráfagas de actividad eléctrica muy lenta, según un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford. El hallazgo ofrece una nueva explicación sobre cómo distintas regiones cerebrales trabajan de forma sincronizada para almacenar experiencias y recuperarlas más adelante.
La investigación, publicada tras analizar la actividad cerebral de pacientes con epilepsia sometidos a monitoreo clínico, podría abrir nuevas vías para comprender trastornos de la memoria como el alzhéimer y mejorar futuras estrategias terapéuticas.
El cerebro sincroniza la memoria con ritmos lentos
Para realizar el estudio, los científicos registraron la actividad de neuronas individuales y de las ondas cerebrales mientras los participantes aprendían nuevas asociaciones, descansaban y posteriormente intentaban recordarlas. Los pacientes tenían electrodos implantados temporalmente como parte de su tratamiento médico, lo que permitió obtener información con un nivel de detalle poco habitual.
Los investigadores descubrieron que el hipocampo genera ráfagas de actividad de aproximadamente dos pulsos por segundo durante el aprendizaje y la recuperación de información. Estas señales funcionan como un mecanismo de sincronización que coordina diferentes regiones implicadas en la memoria y organiza la actividad neuronal necesaria para consolidar los recuerdos.
El hallazgo podría impulsar nuevos tratamientos
El equipo también comprobó que los mismos patrones de actividad registrados durante el aprendizaje reaparecen mientras las personas descansan. Además, quienes mostraban una reactivación más intensa recordaban mejor la información posteriormente, lo que refuerza la importancia del descanso en la consolidación de la memoria.
Los autores señalan que comprender estos mecanismos temporales permitirá desarrollar nuevas estrategias para tratar enfermedades que afectan la memoria, como el alzhéimer, la epilepsia o algunas lesiones cerebrales. En el futuro, estos conocimientos podrían contribuir al diseño de técnicas de estimulación cerebral dirigidas a fortalecer la memoria y mejorar la recuperación de funciones cognitivas.