Investigación de Harvard sobre trastorno bipolar
Comprender mejor las causas del trastorno bipolar y desarrollar tratamientos más personalizados se ha convertido en una de las prioridades de investigadores de la Universidad de Harvard. Un programa especializado financia proyectos que exploran desde la genética hasta el funcionamiento del cerebro para mejorar el diagnóstico y la atención de millones de pacientes.
El Bipolar Disorder Seed Grant Program, impulsado por la Harvard Brain Science Initiative junto con la Escuela de Medicina de Harvard, ha respaldado más de 90 investigaciones desde 2015. Este año destinó recursos a 11 nuevos proyectos que analizan factores como el sueño, las hormonas del estrés, la microbiota intestinal, el sistema inmunológico y los circuitos cerebrales relacionados con la enfermedad.
Venkatesh Murthy, codirector de la Harvard Brain Science Initiative, explicó que el objetivo del programa consiste en abrir nuevas líneas de investigación para comprender un padecimiento que continúa siendo uno de los mayores desafíos de la neurociencia.
Entre los proyectos destaca el liderado por Paola Arlotta, profesora de Biología de Células Madre y Regenerativa. Su equipo desarrolla organoides cerebrales obtenidos a partir de células sanguíneas de pacientes, una tecnología que permite recrear pequeñas estructuras similares al cerebro para probar medicamentos de forma más precisa y estudiar por qué algunos pacientes responden al litio mientras otros no obtienen beneficios.
Asimismo, Nao Uchida, profesor de Biología Molecular y Celular, investiga el papel de la dopamina en los cambios extremos de estado de ánimo. Su hipótesis plantea que alteraciones en este neurotransmisor podrían explicar la transición entre episodios de manía y depresión.
La psiquiatra Louisa Sylvia, profesora asociada del Massachusetts General Hospital y de Harvard Medical School, evaluará si limitar el horario de las comidas puede mejorar el peso corporal, el estado de ánimo, el sueño y la calidad de vida de personas con trastorno bipolar. La estrategia busca complementar los tratamientos tradicionales, ya que muchos medicamentos provocan efectos secundarios importantes.
Los especialistas recuerdan que el trastorno bipolar suele aparecer durante la adolescencia y, en promedio, transcurren nueve años antes de recibir un diagnóstico. También destacan que las personas afectadas presentan mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y suicidio. Para los investigadores, impulsar enfoques innovadores y multidisciplinarios será clave para comprender mejor este complejo trastorno y desarrollar terapias más eficaces en los próximos años.
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