Los medicamentos para la obesidad deben evaluarse considerando la composición corporal y la preservación de la masa muscular.
El uso de medicamentos exige medir más que la pérdida de peso

El uso de medicamentos exige medir más que la pérdida de peso

Los medicamentos contra la obesidad transformaron el tratamiento de esta enfermedad gracias a su capacidad para reducir el peso corporal. Sin embargo, especialistas advierten que el éxito terapéutico no debería medirse únicamente por los kilos perdidos, sino también por la cantidad de grasa y masa muscular que conserva cada paciente.

Una revisión publicada en JAMA Internal Medicine plantea que los ensayos clínicos de estos tratamientos deberían incorporar mediciones de composición corporal. La propuesta busca ofrecer a los médicos información suficiente para diseñar estrategias que mejoren la salud sin aumentar el riesgo de fragilidad, especialmente en adultos mayores.

Expertos piden evaluar la composición corporal

La endocrinóloga Fatima Cody Stanford, profesora de la Escuela de Medicina de Harvard y especialista en obesidad, sostiene que estos tratamientos son eficaces y seguros cuando se utilizan correctamente. Sin embargo, considera que los estudios realizados por las compañías farmacéuticas priorizan el descenso de peso sin analizar con detalle cuánto corresponde a grasa y cuánto a músculo.

La especialista recuerda que el índice de masa corporal continúa siendo el principal criterio para indicar estas terapias, aunque no refleja por sí solo el estado general de salud. Factores como la presión arterial, el colesterol, la función hepática y la condición física también deben formar parte de la evaluación clínica.

Los investigadores consideran que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos debería exigir estos datos en los futuros estudios de medicamentos para la obesidad.

La pérdida de músculo también debe vigilarse

Perder peso no siempre significa mejorar la salud. Los expertos explican que una reducción excesiva de masa muscular puede afectar la movilidad, la fuerza y la independencia funcional, sobre todo en personas mayores o con enfermedades como la osteoporosis.

Stanford señala que el objetivo del tratamiento debe ser perder grasa mientras se conserva la mayor cantidad posible de músculo. Para ello, cada paciente necesita un seguimiento individualizado y ajustes en la dosis cuando sea necesario.

Actualmente existen herramientas como la absorciometría DEXA o la bioimpedancia para estimar la composición corporal, aunque ninguna forma parte del control rutinario en todos los pacientes debido a su costo o disponibilidad.

Los especialistas también subrayan que estos tratamientos no sustituyen la actividad física ni una alimentación equilibrada. Mantener el ejercicio ayuda a preservar la masa muscular y mejora los resultados obtenidos con la terapia.

Además, advierten que muchas complicaciones reportadas se relacionan con un uso inadecuado. Saltarse las dosis iniciales o utilizar estos fármacos únicamente con fines estéticos incrementa el riesgo de efectos adversos. Por ello, recomiendan que el tratamiento siempre sea supervisado por profesionales con experiencia en el manejo de la obesidad.

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