Universitarios fortalecen una cultura de cuidado y apoyo
Aprender a identificar las desigualdades, comprender el entorno social y reconocer las necesidades de otras personas resulta fundamental para la formación de los universitarios. Más allá de adquirir conocimientos profesionales, los jóvenes necesitan desarrollar una visión crítica que les permita participar en la construcción de comunidades más seguras, inclusivas y solidarias.
Durante un encuentro sobre el cuidado en los espacios educativos, especialistas destacaron que esta responsabilidad no se limita a la salud o al ámbito familiar. También involucra el acceso al empleo, la vivienda, la educación y las condiciones necesarias para llevar una vida digna.
Celeste Cruz Avilés, jefa del Departamento de Voluntariado de la Dirección General de Orientación y Atención Educativa de la UNAM, explicó que los estudiantes necesitan aprender a interpretar la realidad que los rodea.
Esto implica cuestionar sus oportunidades laborales, las relaciones familiares y comunitarias, así como las decisiones gubernamentales que influyen en su futuro.
Por ejemplo, conocer las posibilidades reales de conseguir empleo después de graduarse permite identificar problemas que afectan a generaciones enteras.
Además, Cruz Avilés recordó que el cuidado constituye una necesidad, un trabajo y un derecho. Sin embargo, su acceso sigue marcado por desigualdades sociales.
Muchas mujeres mayores, por ejemplo, carecen de una jubilación porque dedicaron buena parte de su vida a labores de cuidado sin incorporarse al empleo remunerado.
Asimismo, las personas con discapacidad pueden enfrentar una reducción de sus redes de apoyo conforme envejecen. Las comunidades originarias también padecen exclusiones históricas en servicios de salud, educación y vivienda.
La construcción de espacios seguros requiere medidas concretas que respondan a las necesidades de cada comunidad.
Gabriela Rodríguez Rojas, integrante de la Comisión Interna para la Igualdad de Género de la Facultad de Derecho de la UNAM, mencionó distintas herramientas de apoyo disponibles en la institución.
Entre ellas destacan el acompañamiento psicológico, los botones de pánico, las rampas de accesibilidad, la atención médica gratuita ante emergencias y la Clínica Integral de Salud Menstrual.
No obstante, la especialista subrayó que cuidar también significa prevenir riesgos y comprender cómo las condiciones ambientales afectan el bienestar.
En ese sentido, los cambios en la alimentación y la calidad del aire representan factores que requieren mayor atención.
Por ello, promover una cultura de cuidado entre universitarios implica desarrollar conciencia social, identificar situaciones de vulnerabilidad y reconocer que el bienestar depende tanto de las decisiones individuales como de las condiciones colectivas.
Esta formación puede ayudar a los jóvenes a comprender mejor su entorno y asumir un papel activo frente a los desafíos de sus comunidades.
Las historias sobre emociones, aventuras, ciencia y creatividad destacan entre los libros infantiles y juveniles…
La 24ª edición del Diccionario incorpora más de 6.000 novedades entre palabras y nuevas acepciones,…
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolla investigaciones para conocer qué tan confiables son…
Los avances contra algunos de los cánceres más agresivos están ofreciendo resultados que hace pocos…
El Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en el norte de Chile, descubrió un enorme objeto…
Un equipo internacional de científicos descubrió una enorme anomalía térmica en el interior de Marte,…