La UNAM aclara que las lluvias registradas en primavera en México no son un fenómeno inusual. Aunque muchos esperaban temperaturas más altas desde marzo, el comportamiento reciente del clima ha generado dudas entre la población.
En el país, las tardes lluviosas han sido constantes en las últimas semanas. Sin embargo, especialistas señalan que este patrón forma parte de un proceso natural de transición estacional.
Detalla el origen de las lluvias primaverales
De acuerdo con la UNAM, la primavera funciona como un periodo intermedio entre sistemas invernales y el aumento progresivo del calor. Además, esta combinación genera condiciones ideales para la formación de tormentas.
Asimismo, el calentamiento del suelo durante el día provoca que el aire cálido ascienda. Este proceso, conocido como convección, facilita la formación de nubes que derivan en lluvias por la tarde.
También influyen factores como la humedad proveniente del Pacífico y el Golfo de México. Del mismo modo, los frentes fríos tardíos pueden interactuar con el aire cálido, intensificando la inestabilidad atmosférica.
Factores clave que analiza la UNAM
La UNAM identifica varios elementos que explican estas precipitaciones. Por otro lado, las zonas de baja presión permiten que el aire húmedo ascienda con mayor facilidad.
Además, el relieve montañoso del centro del país favorece la condensación del aire. En consecuencia, se generan tormentas eléctricas, chubascos e incluso granizo en algunas regiones.
También destaca el efecto de la isla de calor en ciudades como la Ciudad de México. Esto intensifica las lluvias en periodos cortos.
Aunque el cambio climático no es la causa directa, sí influye en la intensidad de las tormentas. Finalmente, estas lluvias aportan beneficios como la mejora en la calidad del aire y la reducción de contaminantes.