Estudiantes del Tec de Monterrey llevaron a Singapur una propuesta científica para frenar el dengue mediante una bacteria natural presente en el néctar de algunas plantas. La alternativa busca reducir la capacidad del mosquito transmisor para adquirir y propagar el virus.
El proyecto fue desarrollado por alumnos de Ingeniería Biomédica, Biotecnología, Biociencias y Medicina. La investigación quedó registrada en un artículo de Reach Alliance, plataforma internacional que reúne soluciones académicas frente a retos sociales y de salud.
Bacteria natural contra dengue abre nueva ruta
La propuesta se centra en Rosenbergiella nectarea, una bacteria localizada en flores y frutas como toronjo y pitaya. Según el planteamiento del equipo, al modificar la microbiota del mosquito, esta bacteria podría disminuir la transmisión viral sin depender exclusivamente de insecticidas.
Jorge Membrillo Hernández, profesor de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec y mentor del proyecto, explicó que la bacteria no representa riesgo para las personas y podría convertirse en una herramienta natural si logra cultivarse y mantenerse estable.
Con apoyo del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos, los estudiantes desarrollaron un protocolo molecular para buscar la bacteria en México. Aunque no fue detectada en las muestras analizadas, el método quedó validado y abrió camino para nuevas búsquedas regionales.
Ciencia ecológica con impacto social
El equipo partió de una pregunta crítica. Si ya existe amplio conocimiento sobre el mosquito, el virus y los síntomas, por qué la enfermedad sigue afectando a tantas comunidades.
La respuesta, según Membrillo Hernández, también involucra factores sociales, culturales y ambientales. Por ello, el proyecto combina investigación biológica, equidad sanitaria y sostenibilidad.
Las estrategias tradicionales enfrentan resistencia del mosquito, daño ambiental y baja permanencia comunitaria. En contraste, esta alternativa busca complementar las acciones actuales con un enfoque de bajo costo, menor impacto ecológico y aplicación posible en zonas vulnerables.
Los estudiantes preparan nuevas etapas de laboratorio y pruebas piloto en regiones con alta incidencia, manteniendo una visión científica con responsabilidad social.