El arte puede convertirse en una herramienta para prevenir la violencia, fortalecer comunidades y generar nuevas oportunidades de diálogo. Esa es la apuesta de los Laboratorios de Paz del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) de la UNAM, un programa que desde 2018 desarrolla estrategias de formación, mediación, exposiciones y actividades públicas para promover una cultura de paz mediante procesos creativos y comunitarios.
La iniciativa es impulsada por Paola Zavala, abogada, activista, gestora cultural y subdirectora de Vinculación y Comunidades del CCUT, quien sostiene que la paz no debe entenderse como un concepto abstracto, sino como una práctica cotidiana que puede aprenderse y fortalecerse mediante la participación social.
El arte fortalece la construcción de paz
Los Laboratorios de Paz trabajan en cuatro ejes: formación, mediación, exposiciones y programa público. Entre sus principales iniciativas destaca el diplomado Arte, Paz y Territorio, dirigido a gestores culturales, artistas, activistas y personas interesadas en desarrollar proyectos comunitarios para prevenir la violencia.
De acuerdo con Paola Zavala, el trabajo artístico favorece la gestión emocional, fortalece habilidades cognitivas y ayuda a construir redes de apoyo comunitario. Además, la Unidad de Vinculación Artística (La UVA) ofrece alrededor de 60 talleres cada semestre, donde actividades como música, robótica, pilates o danza también incorporan herramientas para el manejo de conflictos y el autocuidado.
Uno de los proyectos más relevantes se desarrolla en centros penitenciarios de la Ciudad de México, donde hombres privados de la libertad participan en talleres de dibujo y pintura acompañados de ejercicios de observación, meditación y actividades orientadas a fortalecer funciones ejecutivas como la memoria de trabajo y la capacidad para anticipar consecuencias.
Un modelo que busca llegar a más comunidades
El programa también impulsa exposiciones en el llamado Espacio Excéntrico, donde participan personas en situación de calle, trabajadoras sexuales, madres buscadoras, infancias y personas privadas de la libertad. La intención es abrir espacios para que grupos históricamente invisibilizados puedan compartir sus propias experiencias desde el lenguaje artístico.
Entre las actividades públicas destacan encuentros de mujeres, ciclos de cine, conversatorios y proyectos dirigidos a jóvenes, como Hip Hop por la Paz, un concurso de rap y break dance enfocado en promover mensajes de convivencia y ciudadanía.
Paola Zavala explicó que el objetivo final consiste en desarrollar metodologías que puedan publicarse y replicarse en universidades, centros culturales, galerías y organizaciones sociales para ampliar el impacto de estas experiencias.