El acceso a la educación pública en Malawi atraviesa un cambio estructural tras la decisión del gobierno de eliminar las cuotas escolares en los centros públicos. La medida busca reducir una de las principales barreras económicas que han limitado la permanencia de niñas y niños en las aulas, especialmente en el nivel secundario, donde los costos acumulados han provocado altos índices de abandono.
La reforma fue anunciada en diciembre por la administración del presidente Lazarus Chakwera, como parte de una política orientada a garantizar el derecho a la educación básica y media. A partir de enero de 2026, las escuelas públicas dejarán de cobrar cuotas de inscripción, tasas de examen y otros pagos obligatorios, con excepción de algunos costos vinculados a internados.
La decisión responde a una realidad persistente en el país africano, donde miles de estudiantes abandonan la escuela cada año por falta de recursos familiares. Las autoridades educativas señalaron que la eliminación de cuotas permitirá aumentar la matrícula y mejorar la continuidad escolar, particularmente en zonas rurales y comunidades con mayores niveles de pobreza.
Educación pública gratuita y retos del sistema
La educación pública gratuita en Malawi se alinea con los objetivos nacionales de desarrollo humano y fortalecimiento del capital social. El Ministerio de Educación informó que los recursos para compensar la eliminación de cuotas ya comenzaron a transferirse a los centros educativos, con el fin de asegurar su operación al inicio del próximo ciclo escolar.
Además, el gobierno prevé la contratación de más docentes y la ampliación gradual de la infraestructura escolar para atender el incremento esperado en la matrícula. Estas acciones buscan evitar la saturación de aulas y preservar la calidad educativa en un contexto de mayor demanda.
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Datos oficiales indican que menos de la mitad de los estudiantes que ingresan a secundaria logran concluir ese nivel, una brecha que las autoridades esperan reducir con esta reforma, al eliminar un obstáculo económico que durante años ha condicionado el derecho a la educación.