Investigación sobre los efectos de una ola de calor en la salud mental, el sueño y el rendimiento cognitivo.
Ola de calor eleva riesgos para la salud mental y el sueño

Ola de calor eleva riesgos para la salud mental y el sueño

Las altas temperaturas no solo representan un riesgo para el organismo. Especialistas de la Universidad de Oxford alertan que una ola de calor también puede agravar problemas de salud mental, afectar el rendimiento cognitivo y aumentar la presión sobre los sistemas sanitarios, especialmente conforme estos fenómenos se vuelven más frecuentes por el cambio climático.

El Reino Unido afronta temperaturas inusuales para mayo, con registros que podrían alcanzar hasta 34 grados Celsius y superar el récord establecido en 1922. Debido a que los valores permanecerán por encima de los niveles habituales durante varios días consecutivos, los meteorólogos clasifican este episodio como una ola de calor. Los investigadores sostienen que el cambio climático provocado por la actividad humana constituye la explicación más probable de estos eventos extremos.

Ola de calor incrementa riesgos para la salud mental

El investigador Laurence Wainwright, de la Universidad de Oxford, explica que alrededor del 16 % de la población británica vive con algún trastorno de salud mental, como ansiedad, depresión, trastorno bipolar o esquizofrenia. En estos casos, el calor puede intensificar síntomas, empeorar los efectos secundarios de medicamentos psiquiátricos e incluso reducir ligeramente la eficacia de algunos tratamientos.

Además, estudios muestran que las admisiones hospitalarias relacionadas con salud mental aumentan cerca de un 10 % durante periodos prolongados de calor. También existe evidencia que relaciona el incremento de la temperatura con un mayor riesgo de intentos de suicidio y fallecimientos por esta causa entre personas con trastornos mentales.

El impacto también alcanza a la población general

Las consecuencias no se limitan a quienes ya presentan una enfermedad mental. El calor excesivo también favorece la irritabilidad, el estrés, la ansiedad y dificulta el descanso nocturno. Asimismo, distintas investigaciones han documentado una disminución en la memoria, la concentración, la velocidad de procesamiento y la productividad durante los episodios de temperaturas elevadas.

Los expertos añaden que un estudio realizado en 2018 encontró que estudiantes expuestos a ambientes calurosos obtuvieron resultados un 13 % inferiores en pruebas cognitivas frente a quienes permanecían en espacios con aire acondicionado. Además, los problemas de sueño asociados al calor generan pérdidas económicas cercanas a 40 mil millones de libras anuales en el Reino Unido. Ante este escenario, los investigadores consideran prioritario fortalecer la investigación, los sistemas de salud y las estrategias de adaptación para enfrentar olas de calor cada vez más frecuentes.

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